Las cosas por imitación no se disfrutan.


¿Qué es ser original?

En un mundo en el cuál casi prácticamente todo está inventado o creado, muy difícilmente podemos encontrarnos con cosas netamente originales ya que, de una u otra forma, todos repetimos o imitamos cosas que hemos aprendido: costumbres, valores, etc.

Actualmente lo podemos ver de una forma muy evidente: las tendencias de Internet. Si bien es cierto que los trending topics algunas veces son buenos, como cuando hay challenges con fines sociales, la mayoría de estos solo conduncen a instintos de réplicas, efímeros y vacíos sin ningún objetivo más que ser, por un momento, relevante.

Moda... el diccionario lo define como [un] "gusto, costumbre o uso, o conjunto de ellos, propios de un grupo, un período de tiempo o un lugar determinados". Es decir, solo algo pasajero -y algunas veces sin un sentido lógico aparente- al que todos, en algunos momentos de nuestra historia personal, hemos decidido seguir.

Bien sea porque creemos que se ve bien (y unos años después, con frialdad, nos damos cuenta de lo tontos que nos veíamos usando eso que consideramos "cool" en su momento), porque nuestro grupo de amigos lo usan (y no queremos quedarnos atrás) o porque el artista que admiramos "implanta" tal vestimenta.

Pero, casi en un cien por ciento, lo usamos por imitación o porque creemos que eso nos hará lucir mejor, nos hará sentir bien y, por ende, al usarlo creemos que lograremos proyectar una mejor imagen de nosotros mismos frente a los demás sintiéndonos mejor y más seguros.

Pero no. Imitar no es la respuesta.

Y no lo es porque estamos usando algo solo para satisfacer a las demás personas y no porque sí. Es decir, si queremos seguir una moda o "imitar" a alguien debería de ser porque sí, porque queremos hacerlo y no porque nos sentimos obligados a usar.

Las cosas por imitación no se disfrutan porque se hacen solo por el instinto de réplica, por querer pertenecer pero no por querer crecer o ser mejor. Al imitar, de esta forma, perdemos nuestra esencia y nos dejamos llevar por los otros, difuminando nuestra persona totalmente.

Podemos imitar, claro, pero por admiración. Porque la conducta o valores o la personalidad de alguien nos llama la atención y queremos ser mejores. Pero no imitar para intentar proyectar algo, imitar no es una solución sino solo un paliativo.

Y, aunque imitemos, debemos mantener quiénes somos porque si no lo hacemos corremos el riesgo de quedarnos en la persona que copiamos y perder nuestra esencia, nuestro verdadero yo ya que nos metemos tanto en ese personaje que dejamos de ser quiénes somos.

No es malo o bueno imitar, muchas veces es necesario para encontrarnos a nosotros mismos, pero lo malo, por usar algún adjetivo, es hacerlo solo por querer fingir, porque queremos intentar ser otras personas olvidándonos de nosotros mismos.




Imagen | Pixabay

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