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¿Debemos pelear contra las #FakeNews?


A raíz de lo sucedido con las elecciones de Estados Unidos en las que ganó Donald Trump y del Brexit, entre otras cosas, se dio a conocer que redes sociales (Facebook y Twitter, principalmente) tuvieron un papel preponderante (¿?) en los sufragios porque albergaron y propagaron información que favorecía a dichos movimientos así como desprestigiaba a sus contrincantes.

Entonces todo el mundo se fue contra ellos para exigir que eliminaran contenido falso y para que, lejos de ser un muro libre se convirtan en los editores del contenido que los usuarios pueden ver dentro de su plataforma.

Y es aquí dónde viene la pregunta: ¿se debe pelear contra las Fakenews? ¿Sí, no? ¿Por qué?

Pienso que no.

Los usuarios, es decir nosotros, debemos de ser lo suficientemente críticos/maduros para poder identificar lo que es verdad o lo que no. No podemos -ni tenemos- creer todo lo que leemos.

Debemos de cuestionar todo.

Ese es el principal problema de pedirle a Facebook, o a cualquier otra red social, que elimine o censure lo que se comparte dentro de ella. Porque no olvidemos que en teoría las redes sociales son un medio en dónde comparten cosas las personas (o páginas) que tú decides seguir. Es decir, no estás dentro de un sitio/medio que tenga una editorial, y por consecuente, eres -deberías- de ser libre de elegir.

¿No acaso se llama “muro” tu espacio personal en Facebook? Y un muro es, se supone, es una pizarra dónde tú escribes o te escriben... y quién lee tendría que ser lo suficientemente responsable para creer o no la información que consume.

Las noticias falsas no deberían ser perseguidas... no se me mal entienda. Son reprochables, y más cuando difaman o se encargan de crearle “mala fama” a las personas, pero a su vez ayudan, nos ayudan, a crear un criterio, a ponernos curiosos e investigar... a no dar todo por sentado y ponernos a pensar.

Porque ese es el origen del problema: no queremos pensar.

Queremos leer algo y que eso sea verdad dejando pasar el gran momento histórico en dónde podemos, a solo un touch de distancia indagar y explorar por diferentes fuentes que nos pueden o no confirmar una información.

Tenemos la gran dicha de tener un abanico casi interminable, por no decir infinito, de lugares en dónde consultar lo que leemos y así corroborar si lo que se dice es verdad pero preferimos creerle al primero que leemos.

No dejemos que lo primero que veamos en la web, en nuestro “muro” o en una cadena de Whatsapp sea lo que consumimos solo porque “alguien” lo escribió. Seamos críticos, pensemos y, sobretodo, cuestionemos.

Es un poco de esfuerzo, lo sé, pero pensar es divertido.


Imagen | Pixabay

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