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Dios: ¿cómo lo ven las diferentes religiones? (ensayo)


Para explicar un concepto (un dios Creador) que es aceptado -regularmente- por la mayoría de los seres humanos que habitamos el orbe es necesario intentar sumergirse en el gran abanico de ideas, conceptos -propiamente dicho- y percepciones dependiendo del contexto histórico y socio cultural en el que se ve envuelto cada hombre en particular y es por eso que en diversas ocasiones no podrán engranar perfectamente cada definición que se encuentre.

El hinduismo tiene una idea de dios no muy clara, es más bien algo complejo, particular del modo de pensar oriental. Se cree en una fuerza creadora que mantiene el universo, es un absoluto universal. Creen en una especie de alma personal [atman] que es una representación de dicha fuerza y que tiene como destino final unirse a ella por diferentes medios como el conocimiento o la práctica de la yoga.

El atman -alma individual- está condenada a reencarnar en un ciclo eterno más si el huésped de dicha alma limpia su karman, que es un tipo de balanza imaginaria entre los actos buenos y malos, podrá éste, con su pureza, aspirar al moksa -unión con el brahman, con la fuerza creadora-.

No hay un dios creador como tal, dicho concepto no existe dentro de la filosofía hindú. Se cree también en una especie de ley que mantiene todo el universo en orden, es el dharma -dicha ley- la que le da a los dioses su función, controla el ciclo astral y el orden moral del hombre. La finalidad del ser humano es fundirse con el todo -brahman-.

Si pretendo hablar de un dios de una manera occidental me puedo dirigir hacia el brahman, la fuerza neutra y principio universal, pero no es un dios como tal sino una fuerza abstracta. Él y ningún dios ha creado el universo, es a través del culto que se generan a los dioses, ellos existen en la medida que se les invoca, el hombre, según el hinduismo, por medio de su palabra, hace que existan los dioses.

Los dioses hindúes están apoyados con mitología, los clasifican por clases sociales o funciones específicas. Cada población tiene sus cultos y dioses locales. En la Trimurti -especie de trinidad y deidad suprema- se reducen los aspectos de lo divino según la concepción hindú. Refleja la imagen  forjada de dios, un ser con tres formas: el ser, la conciencia, la beatitud.

El pueblo indio tolera y respeta los diferentes caminos, medios o maneras en las que cualquier ser humano intente o pretenda llegar al moksa. Es por eso también que el panteón de la India es enorme y muy diverso ya que en vez de rechazar a un dios extranjero lo acogen como miembro de la comunidad deidífica.

Como una idea de dios es un concepto, digamos, cerrado, visualizan lo divino en una especie de fuerza natural regidora del cosmos más no creadora. El orden ha sido y es siempre lo primero y más relevante y los dioses son un elemento más en dicho orden, son los que con sus funciones específicas ayudan a mantenerlo más no lo sostienen.

El budismo, que es un hinduismo reformado o perfeccionado, ve aún más complejo el término dios que es, para ellos, algo inexistente.

Se tienen, como comento, beses en creencias hindúes más no en sus ritos. Ven la necesidad de liberarse de la reencarnación mediante la meditación. Para el budista todo es sufrimiento pero éste a su vez puede ser superado vaciando toda ilusión en el ser humano.

No creen en un dios. Son ateos. Todo es una apariencia, no se cree ni en el atman ni en brahman. El mundo no tiene ni tuvo un comienzo ni un creador, todo es una ilusión en donde la única verdad es el dolor y el sufrimiento de los cuales se puede escapar a través del nirvana.

Lo que hace sufrir al ser humano es su voluntad a vivir, a existir y a perpetuarse. El sufrimiento se origina porque se desea retener los placeres de la vida, logrando un desprendimiento a todo es que se aniquila dicho deseo y se escapa del ciclo perpetuo de las reencarnaciones a través del nirvana que es la abolición de toda voluntad, de todo deseo, de toda sensación, de todo cambio, de todo devenir. Es un estado inimaginable de inconsciencia absoluta y de no-ser.

Aunque como vemos propiamente no tiene un concepto de dios se rigen bajo una moralidad en la que tratan de evitar todo lo que pueda hacer daño a una criatura -cual sea que ésta sea-.

El dios judío, cristiano y musulmán es el mismo, sólo cambia la preceptiva con la que se le mira.

Dios se reveló progresivamente como un dios único, haciéndose participe de un pueblo en particular a través de su historia por medio de promesas y de su fidelidad.

Para los judíos dios era una deidad inalcanzable que sólo hablaba con unos cuántos elegidos. Fue un dios que hablaba desde lo alto de la montaña, en el trueno, las llamas y el sonido de las trompetas, manteniendo con el pueblo cierta distancia. Ante la aparición de dios el hombre se postra en tierra, se cubre el rostro, se mantiene aparte so pena de muerte.

La única condicionante del dios judío es el cumplimiento de su decálogo -que lleva implícitamente  la promesa de fidelidad- en donde el hombre repudia a otros dioses para reconocer a uno único recibiendo sus normas sociales del dios que aceptaron.

El dios del pueblo hebreo es distinto a los hombres, les está prohibido hacer imágenes suyas. No está sometido a ningún cambio ni se le identifica con fuerza alguna de la naturaleza. Dios es único. Dios es uno. Es soberano supremo y absoluto, no quiere ser un extraño para el mundo que ha creado. No deja de preocuparse por su creación. Interviene en la historia de sus criaturas.

Es un dios de promesas, alianzas y revelaciones. En sus promesas YHWH espera atención, fidelidad, confianza y conversión por parte de los hombres. En cada revelación Dios recuerda su alianza. Dios es fiel para siempre con lo que ha prometido. Las alianzas son irreversibles, eternas.

Los judíos son el pueblo responsables de dios ante los hombres. Son llamados a ser un pueblo santo y de sacerdotes. De ser testigos y embajadores de YHWH en el mundo.

El cristianismo aunque con bases hebreas modifica radicalmente el concepto de dios, o más bien, la manera en que el ser humano se comunica con su creador.

Para empezar el cristiano ve a YHWH como un dios pleno que cumple la promesa hecha a los hebreos. Cree en Jesús como hijo de dios, muerto y resucitado que anunció a los hombres la buena nueva de su salvación. La fe se basa en las palabras, enseñanzas, gestos y vida de un hombre-dios. Y sobre todo, de un dios vivo.

El dios judío es anunciado ahora como Padre, Jesús es el mensajero de dios, es el mesías prometido que libera a Israel de sus pecados y restablece la justicia. La salvación se da por medio del signo de la resurrección, esta redención es la liberación del pecado y de la muerte, es la vida eterna junto a dios.

Para el cristiano, además de tener a un dios como padre, el hombre se forja la esperanza del reino de dios. Dicho reino es eterno y universal, es un reino de vida, de santidad y de gracia, instaurado por Cristo y construido por todos los que viven según la voluntad de dios.

El dios cristiano es además un dios de amor y misericordia, un dios que perdona las ofensas de los hombres y que les da nuevas oportunidades. No solamente se tienen que cumplir los mandamientos del Sinaí sino, es más importante, amar al prójimo como a uno mismo.

Mahoma -profeta- ve tanto al cristianismo como al judaísmo como adúlteros del verdadero dios. Dios es un ser único y justiciero al que hay que someterse en su totalidad, y después de un juicio último, el hombre puede aspirar a una resurrección.

El dios de Mahoma niega todo culto a los ídolos. Se protesta contra todo tipo de politeísmo. Dios es uno, no tiene igual absolutamente en nada, es Creador. Dios es omnipotente, eterno y trascendente. Es totalmente otro, inaccesible, indescriptible aunque misericordioso.

No es un nuevo dios sino que se pretende cumplir lo que verdaderamente les pidió a los judíos y cristianos en sus anteriores revelaciones. Dios es el autor del destino del hombre. El pueblo musulmán está regulado y vigilado por Alá, a él le deben un culto diario y su sumisión total.

Resumiendo: 

Se puede ver que para el budismo el concepto de dios es inexistente de manera estricta, solamente ven al hombre como un preso de un ciclo de reencarnaciones del cuál tiene que liberarse. 

El hindú aunque adora y venera muchos dioses tiene un concepto un poco más claro -u occidental- de dios, al cual anhela unirse una vez que su karman esté liberado -viviendo una especie de paraíso en la nada absoluta-. 

El judío es el primero que acepta un dios único al cual tiene que rendir un culto específico y además respetar un decálogo y alianzas que estableció con su dios. 

El cristiano ve al dios judío como al verdadero sólo que ven en la persona de Jesús al Mesías prometido a los hebreos, quien libera y redime del pecado a la humanidad entera; en el cristianismo se modifica la sensación de lejanía de dios por un dios fraterno y amoroso, que perdona, ama y es misericordioso con todos los hombres, además se cree en un dios cercano y vivo pues la resurrección de hijo de dios fortalece dicho elemento, Cristo está presente en medio de los hombres a través de sus sacramentos; para el cristianismo, dios es un dios de vivos que está presente realmente en medio de ellos. 

El musulmanes veneran al dios judío -pero con otro nombre- y ven tanto en el judaísmo como en el cristianismo una violación a las peticiones originales de Alá, en dónde exige el único culto a él, la no elaboración de imagen alguna y el sometimiento total de sus creyentes a su divinidad. Se mantienen en constante oración y buscan lograr el cumplimiento celoso de las normas reveladas a su profeta.

Como conclusión podría repetir lo que comento en un inicio a manera de introducción: cada persona ve y percibe a dios dependiendo de su contexto socio-cultural, histórico y geográfico en específico

Todo pensamiento humano, llámese cualquiera, se ve influenciado por dichos elementos y es que no se verá a dios igual en un sitio devastado por el hambre que en otro con excesos. ¿Por qué? Porque el acercamiento a la deidad depende primariamente de la situación en particular que viva cada individuo invitado intrínsecamente a ser creyente.



Imagen | Pixabay 

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