10 de septiembre de 2017


Cuando admiro o experimento algún fenómeno natural "fuera" de lo ordinario (una lluvia con rayos intensos, un temblor, un huracán, granizo, la fumarola de un volcán) me gusta, quizá por la inclinación que tengo a admirar e investigar las religiones universales, jugar con mi mente a lo que nuestros ancestros, sin conocimientos "científicos" sentían, comprendían e interpretaban de tales sucesos. 

Para nosotros es normal consultar todas las mañanas, ya sea en la T.V. o en una App específica, el clima del día. Sabemos con antelación si un huracán tocará tierra o no, e incluso logramos predecir, con magistral exactitud, cuándo es que la Luna estará en cuarto creciente o tendremos Luna llena... lo mismo pasa en hechos no tan cotidianos como un Eclipse, ya sea parcial o total.

Este veintiuno de agosto [dos mil diecisiete] la humanidad vivió el primerEclipse lunar total visible a lo largo de ambas costas (o cuarenta estados) de los Estados Unidos en cien años. Dicho evento natural fue, a su vez, el suceso astronómico más visto de la humanidad... e increíblemente una sociedad que tiene en su bolsillo un computador más potente que el enviado a la Luna en 1969, se sigue quedando atónita frente al "poder" incontrolable de los astros.

Ante dicho "poder", las civilizaciones que nos han precedido, lograron ingeniarse diferentes relatos que explicaban lo inexplicable. Por ejemplo...

Rahu, decían en la India, trató de robarse el néctar de inmortalidad de los dioses pero cuando el demonio lo bebía, Vishnu le lanzó un disco para cercenarle el cuello.

Como el néctar estaba en la boca de Rahu, ésta se mantuvo mientras que el resto del cuerpo desapareció. La cabeza del demonio, inmortal, persigue al Sol y la Luna por los cielos (ellos lo acusaron ante Vishnu) y, cuando los alcanza, les da un mordisco... pero al no tener cuerpo, los astros celestes vuelven a aparecer.


Por su parte, los nórdicos aseguraban que un lobo mordía al Sol (por dar la ilusión de ser una "galleta" siendo devorada) pero que, al estar muy caliente, era escupido por la bestia. El animal ha cambiado de especie en la medida que fue reinterpretado por diversas civilizaciones: desde ser un perro, un dragón, un pájaro o una serpiente.

Tales explicaciones, ante tan aterradores eventos en la antigüedad, tienen su lógica en un mundo con conocimientos carentes de ciencia. Podemos decir, como cita la Agencia Espacial Europea, que la predicción contemporánea de los eclipses es una celebración de la racionalidad.
¿Por qué?

Porque se desmitologiza algo causante de tan variadas, y ahora incluso vistas como irracionales, explicaciones. Aunque no por ello pierden su valor y relevancia ya que más que "ciencia" o incluso historia, es cultura.

Una cultura que nos permite ver, como humanidad, el largo y complejo proceso que es evolucionar el pensamiento. Se supone, en teoría, que aquello que se predice o se explica con "lógica" deja de ser temido y de causar sorpresa pero, increíblemente, #Eclipse2017 fue Trending Tropic global.

Es algo curioso e inexplicable ya que, como cito arriba, en teoría el evento astronómico debería de ser algo que ya no causara impacto... o al menos no un impacto al nivel de noticia mundial.

¿Cómo lo podemos explicar?

Mi teoría es que, pese a ser un evento que conocemos y comprendemos, al estar fuera de nuestro alcance -léase control- sigue siendo causa de admiración, sorpresa, mitos e incluso miedo.

El hombre, al dejarse impresionar y voltear a ver  al cielo ante un hecho que sabe que va a suceder pero en el cuál no puede interferir, reconoce, sin decirlo abiertamente, la increíble pequeñez que formamos como especie ante un basto, incomprensible e inalcanzable Universo al cual, pese a nuestro ego, nunca podremos controlar o dominar.
 




Imagen | Pixabay

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