Harvard y la libertad de expresión (#crítica).


Se hizo eco el siete de junio [dos mil diecisiete] sobre la revocación a algunos estudiantes admitidos pero próximos a ingresar a la prestigiosa Universidad de Harvard por el simple hecho de compartir memes y comentarios racistas (entre otros tópicos) en un grupo alterno al oficial de la clase 2021 en Facebook con el nombre de "Memes de Harvard para adolescentes burgueses".

En dicho grupo, rescata la fuente en inglés , se bromeaba de temas tan diversos como lo son publicaciones con mote de agresiones sexuales, xenofobia, el Holocausto, etc. 

La Universidad optó por, sin haber confirmado nada oficialmente hasta el día de hoy (siete de junio), revocar la admisión de diez alumnos dibujando con ello una línea muy delgada entre libertad de expresión y el derecho al humor.

Por su parte, y a modo de antesala previa a la reflexión, el grupo Clase 2021 (el oficial, reitero, donde se hace promoción con los alumnos de nuevo ingreso) menciona en su descripción de Facebook que "... la Universidad se reserva el derecho de retirar la admisión si se "demuestra un comportamiento que pone en duda su honestidad, madurez o carácter moral". 

La gran interrogante aquí: ¿ese derecho es válido para lo que se hace en TODA la Red?

Muchos han y hemos puesto el grito en el cielo porque con Donald Trump las medidas que ha tomado para cerrar o minimizar el ingreso de forma oficial a Estados Unidos. Para obtener una visa, por ejemplo, en la Embajada se te pide acceder a tus redes sociales, un espacio, dicen muchos, privado y que debería ser reservado para tu libre y tranquila expresión.

En México no nos hemos cansado de hacer memes del Presidente norteamericano. ¿Qué pasaría si la U.N.A.M. inhabilita a alguno de sus estudiantes por mofarse en un grupo "privado" (entendamos que en Internet eso privado es algo subjetivo) de los 132, de Peña Nieto o de Trump? 

¿Hasta qué punto debe y puede censurarse la libertad de expresión? 

Cuando nos vamos al terreno religioso, muchos ponen en entre dicho que otros tantos se ofusquen porque se burlan de la Virgen María, de Jesus o de Mahoma, por ejemplo. Cuando Charlie Hebdo sufrió ataques de radicales islamitas el mundo pugnó por la libertad de prensa, de expresión, de burla... aunque está fuera ácida y vulgarmente pública (ya que se compartía en una revista enfocada a las masas).

Por otro lado hay quiénes están en pro de que tu identidad digital, léase perfiles sociales, sea tratada de forma similar a tu identidad física. Es decir, que una -las dos- deben de ser reflejo de la otra y por ende tu moral así como la conducta que tengas en ellas deben tener consecuencias. 

Aunque independiente de ello sigue quedando pendiente el asunto de poder expresarnos libremente. "El derecho ajeno es la paz; tus derechos terminan dónde inician los del otro" son frases que leemos muchas veces cuando intentamos entender y comprender hacia dónde y cómo es que deben de entenderse y comprenderse los Derechos Humanos, desde la igualdad de género hasta lo que se defiende el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que es la libertad de expresión. 

¿Debe de haber límites? ¿Existen? 

Hay muchas opiniones encontradas. John Stuart Mill (1859), por ejemplo, habló sobre el principio del daño que sostiene que, aunque "... debe existir la máxima libertad de profesar y discutir, como una cuestión de convicción ética, cualquier doctrina, por inmoral que pueda considerarse" se debe evitar hacer daño con ella. 

Pero, si volvemos al ejemplo de las mofas religiosas, hay un daño. El daño se hace al creyente y no por ello las voces suenan al unisón en pro de vetarlas.

¿Una institución, por tanto, puede y debe restringir así a su gremio? 

Podríamos decir que oficialmente no eran miembros aún de la Universidad -admitidos sí, pero todavía no activos- y que esto les daba cierto margen de operación sin la vigilancia de las autoridades escolares; por otra parte, la situación fue extra campus (el grupo actuaba todavía fuera de los límites territoriales de Harvard ya que, cómo repito, los alumnos aún no ingresaban a la prestigiosa casa de estudios) por lo que en teoría estaban actuando "en la vía pública" (entendiéndose  que la Red que usaban era comercial y no el "Wifi de Harvard") incrementando aún más la controversia. 

Es como cuando se sabe que alguien no fue contratado o que fue despedido por algún "comentario" en Facebook cuestionado con esto si la vida personal debe de estar sobre el desempeño profesional de un empleado. Y eso nos molesta e incomoda.

¿Qué pasa entonces en Harvard?

Se puede alegar que la Universidad defiende unos principios, y que busca y persigue que sus alumnos y potenciales egresados demuestren en el día a día que "aprendieron" esa forma particular de ver y juzgar la vida en las aulas (aunque los valores se aprenden en casa), que el profesionista egresado de Harvard transpire las veinticuatro horas la filosofía institucional pero, son una casa formativa y todos, aún los letrados, tienen errores y han metido la pata. 

Que quede claro que ese tipo mensajes gráficos ofensivos no son políticamente correctos; burlarse de masacres cómo el holocausto, hacer comentarios racistas en pleno siglo veintiuno no está bien (aunque por "bien" o "correcto" se pueden entender muchas cosas) pero tampoco debería ser aceptable tal nivel de intromisión de una institución, por muy académica que ésta sea. 

- un ejemplo del contenido en polémica -


¿Debe de tener la libertad de expresión un límite? 

Si incita al odio -directo- tal vez sí aunque entonces no estaríamos hablando de libertad sino de "derecho" de expresión permitido bajo ciertas atenuantes -límites- y eso es, de una u otra forma, un veto, una censura... algo que en la era de la información ¿debería de existir?



Imagen | Pixabay
Información | The Crimson y The Tab

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