3 de abril de 2017


En síntesis podríamos decir que Platón interpreta el alma de acuerdo a dos sentidos: como lo que le permite a los seres vivos realizar sus actividades vitales, y, en relación al ser humano, es el principio divino e inmortal que le faculta para el conocimiento y la vida buena.

A continuación, cuatro puntos breves y concisos, sobre cómo aborda el filósofo ateniense el concepto del alma en sus Diálogos a Fedón.


1.    Descripción, en Fedón, de la relación entre el alma y el cuerpo:

La interpreta [al alma] en dos sentidos. El alma es “aquello” que permite a los seres vivos realizar sus actividades vitales y es lo que permite que el cuerpo sea una unidad vida, pero no está unida al cuerpo de manera esencial sino accidental. El alma es un conductor a su vehículo, el cuerpo.  En el caso de la humana, es un principio divino e inmortal, que nos permite y faculta para el conocimiento y la vida buena.

El alma y el cuerpo son dos elementos distintos e irreconciliables entre sí: el cuerpo es una cárcel para el alma, un lugar donde se le esclaviza de lo material y lo pasional.

Complementando, se puede decir que, de acuerdo a Platón, el alma es lo racional y espiritual en el hombre, su auténtico yo, frente al cuerpo, el cual es un instrumento y receptorio de lo “invisible”. El alma, por tanto, es el principio de la vida mientras el cuerpo se encarga de los apetitos y deseos.

2.    Razones por las que se argumenta que el alma es superior al cuerpo:

[El alma es superior al cuerpo] Porque es inmaterial e inmortal, contrario al cuerpo, que es definido como mortal y material y como un estorbo para la primera porque impide la visión de las ideas para el alma y se deja arrastrar por las pasiones.

3.    Argumentos [dos] sobre la inmortalidad del alma:

El de los contrarios:

Está basado en un argumento de la cultura griega que sostenía que los contrarios proceden unos de otros y se combina con la idea de que nuestras almas van de aquí a otro mundo, y que de dicho mundo retornan a este.

Las almas “vivientes” proceden, por tanto, de almas muertas y ellas de las vivientes. Así pues, Platón relaciona este concepto, de forma cíclica infinita, como defensa de la inmortalidad.

El principio vital:

Está apoyado en que el alma es el “principio vital” de todos los seres; así pues, todo lo que tiene alma, dice Platón, tiene vida y la vida acompaña necesariamente al alma y, de la misma forma, se ve como contradictorio el hecho de que el “principio vital” muere, por lo tanto, el alma ha de ser inmortal además de que es identificada con la mente o el intelecto, oponiéndose al cuerpo y siendo afín a las Ideas eternas, inmutables y simples. 

4.    La teoría de la reminiscencia, en pocas palabras: 

El conocimiento es el recuerdo de las Ideas, por lo tanto, el alma, que da conocimiento, debe de existir antes de esta vida. Y, como consecuencia, deberá seguir existiendo después de esta vida, por lo que es inmortal.

El alma es inmortal porque es la única forma de justificar el “conocimiento”.








Imagen | Pixabay


Bibliografía:


McCarty, R y Anastasio, J. L.  (S/F). Facultades del Alma. Marzo 12, 2017, de: http://www.mercaba.org/FICHAS/Enciclopedia/A/alma_facultades_del.htm

Gomperz, T. (200). Tomo III. Pensadores Griegos (189 a 206). España: Herder.

Gomperz, T. (2000). Tomo II. Pensadores Griegos (407 a 419). España: Herder.

Montes de Oca, Francisco. (2006). Platón y Aristóteles. En La Filosofía en sus fuentes (32 a 70). México: Editorial Porrúa. 

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