9 de febrero de 2017


Soy nuevo en esto de críticas o comentarios a series/películas de cualquier temática en general, y más aún de temática religiosa en particular pero le traía ganas al género. Espero sea una buena nueva temática para el blog. 

He aprovechado la liberación del servicio de streaming a finales de dos mil dieciséis en México, Amazon Prime (OTT), para ver una de sus series originales que más llamaban mi atención: Hand of God [Mano de Dios, -La-]. 

Amazon reseña su producción así: un drama psicológico sobre un juez moralmente corrupto que sufre una crisis nerviosa en la que cree que Dios -el dios cristiano- le guía a un camino de justicia impartida por propia mano. 

La serie inicia con Ron Perlman desnudo dentro de una fuente mientras habla en lenguas [supuesto don divino cristiano: el que habla en lenguas extrañas le habla a Dios, pero no a los hombres 1 Co 14, 2]; poco a poco, a lo largo del primer capítulo, con flash-backs, descubrimos que Perlman encarna al juez Pernell Harris quien, tras sufrir un fuerte trauma familiar, -su único hijo está en coma consecuencia de un intento de suicidio-, se deja bautizar por el predicador de un naciente movimiento tipo pentecostal, Hand of God, que tiene pinta de todo menos de ser un movimiento inspirado


Tras su encuentro con lo divino, y luego de un generoso depósito a su nuevo pastor, el juez comienza a escuchar y ver imágenes, de las que solo él es testigo, que interpreta como mensajes de Dios. 

La conversión ha iniciado...

Conversión porque se le conoce en su trabajo como juez máximo [al aplicar siempre la máxima condena] y su conducta deja mucho que desear: tiene una amante prostituta además, entre otras cosas, de un tráfico de influencias y negocios turbulentos con el alcalde, Bobo [Andre Royo]. 

A lo largo de la serie [de diez capítulos hasta febrero dos mil diecisiete] vemos una interesante mezcla de conductas del personaje central: un tipo violento, prepotente, grosero, mal esposo y pésimo padre pero iluminado por Dios. 


¿Y qué fue tan traumático para el hijo de Harris como para intentar suicidarse?

Fue testigo, obligado, del ataque sexual a su mujer. La impotencia por no poder protegerla marca, obviamente, la vida de toda la familia. 

¿Qué quiere Dios de su emisario recién salidito del horno de los conversos? 

Justicia bíblica para su hijo y de paso evitar que lo desconecten del respirador que le mantiene vivo.

Esa ecuación hacen interesante cada uno de los capítulos en donde se nos hace dudar acerca de si realmente la divinidad le habla o no al Pernell; y a la postre, en cualquiera de ambos casos, cuestionar:

¿Qué tan válidos son sus actos?   

La conciencia del juez Harris nunca se ve turbada, a pesar a sus actos, ya que en todo momento él se siente amparado por Dios al ser el profeta bendecido que acoge su mensaje consiguiendo que un exconvicto crea en su don.


Ver cómo un ser humano, poderoso y líder de la comunidad donde vive, se ve trastocado y se derrumba poco a poco como consecuencia de un trauma familiar es sin duda algo que adereza la producción original de Amazon. 

La religiosidad, hilo conductor del drama, pone algo más a la receta: el hombre suele acudir a lo divino, a lo trascendente, cuando se siente o se sabe superado; cuando necesita un por qué que justifique la injusticia que vive, o cuando la muerte toca su puerta. 

Pernell, un recio y corrupto juez, es simplemente un ser humano más que ante la incomprensión se refugia en la religiosidad. Se refugia, conscientemente o no, en lo que entiende -o le hacen entender- como fe para intentar dar un sentido cuerdo -¿?- a una vida, a su vida, que ha perdido totalmente sentido.

Sin duda los diez primeros capítulos [habrá segunda temporada] me mantuvieron enganchado de principio al fin en un maratón que duró tan solo dos días; esa mezcla tan peculiar pero profunda a la vez de religiosidad, traumas y el negocio de la fe son elementos que Ben Watkins, el creador de la serie, supo cocinar muy bien. 

Espero que su segunda temporada, anunciada para mediados de dos mil diecisiete, no agote un tema que pareciera concluyente. 


Hand of God
Amazon, 1era Temporada [10 capítulos], Estados Unidos, 2016.
Creador: Ben Watkins.
Directores: Marc Forster, Richard J. Leweis, Sarah Pia Anderson, Ernest R. Dickerson, Andrew Bernstein, Peter Medak, Mario Van Peebles, Stephen Williams, Brad Anderson. 
Reparto: Ron Perlman, Dana Delany, Andre Royo, Alona Tal, Garrett Dillahunt, Emayatzy Corinealdi, Julian Morris, Elizabeth McLaughlin.
Fotografía: Rasmus Heise, Matthias Koenigswieser. 
Música: Marc Streitenfeld.


PROS:

>> El tema principal: ¿Dios le habla o no al juez? es un anzuelo que, una vez que lo pescas, es complicado de soltar.

>> La actuación de Ron Perlman es fabulosa. Realmente te hace sentir en la piel del juez Pernell. 

>> Atreverse a criticar los nuevos movimientos religiosos es valiente por parte de Amazon; pero al mismo tiempo ¿qué tan justificable es, o no, actuar bajo la creencia en una divinidad? ¿Es inmoral? Responder esas preguntas hacen que no te muevas del sillón.

CONTRAS

>> Sinceramente no le veo material para una segunda temporada. El que esté en planes me hacen temer que lo ganado en diez capítulos lo echen a perder.  

>> Aunque el pastor es un personaje "cuajado", como que le falta plus para despegar totalmente. 

>> El final es un poco flojo. Creo que pudieron sacarle más jugo, pese a que imagino se están reservando algo para los siguientes capítulos. 



Imágenes | Rotten Tomatoes

Artículos Populares: