27 de enero de 2017


Desde el dos mil cinco cada veintisiete de enero se celebra el Día Internacional de Conmemoración a las Víctimas del Holocausto. Se eligió ese día porque en mil novecientos cuarenta y cinco, un veintisiete de enero, fueron liberados los presos de Auswitch por el ejército soviético. 

Las Naciones Unidas lo propuso y aprobó con el fin de que todos sus Estados miembros elaboren programas educativos que resalten la realidad histórica de dichos hechos buscando evitar actos de genocidio en el futuro.

Sobre el hecho se puede decir mucho. Ya he hablado antes de el, preguntándome como Ratzinger ¿dónde estaba Dios? ó intentar reflexionar aunque las palabras sobran

Precisamente este artículo va sobre la última línea. Aunque se puede y debe decir mucho en ocasiones uno se queda sin qué decir. Ver u oír testimonios de personas que fueron parte de el, ya sea víctimas o victimarios o quienes colateralmente fueron cómplices pese a no tener bandera sobre el conflicto impacta.

En dos mil diez durante el concurso de cortometrajes Tell it You Way [Dilo a tu manera] el film ganador, "Unicornio de porcelana", conmovió a propios y extraños: ¿un encuentro tan traumático como una guerra puede inspirar la vida de un hombre adulto?


Puedes verlo también en Youtube

Son actores, claro, pero el mensaje es claro: la guerra perjudica siempre a los buenos. A quienes sin deberla ni temerla son cómplices de locuras y arrebatos egoístas. 

"Sería un peligro pensar que el Holocausto fue un simple producto de la locura de un grupo de criminales nazi. Más bien todo lo contrario, el Holocausto fue la culminación de milenios de odio, culpabilización y discriminación de los judíos, lo que ahora llamamos antisemitismo". [Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres] 



Imagen | Scott Johnson
Visto | Aishlatino / Youtube

Artículos Populares: