Navidad: tiempo de dar… pero no a todos [reflexión].



Ya he hablado sobre la navidad en otras ocasiones, tanto sobre su origen como de las manera en que actual, y mundanamentela celebran la mayoría de las personas sean creyentes o no. Y los sitios religiosos, e inclusos lo que no, se llenan de artículos en diciembre impulsando el verdadero espíritu navideño versus el consumismo. 

Este no es un artículo así. No lo prende ser aunque sin duda tendrá mucho de la jerga típica en pro de un espíritu de amor y paz en la Navidad.

En los centros de trabajo suelen realizar intercambios y posadas que poco o nada tienen que ver sobre su verdadero significado pero que, sobre todo las segundas, intentan tomar un pretexto para reunirse y convivir por Navidad y fin de Año, una forma de cerrar el ciclo e iniciar uno nuevo. 

Y luego están los intercambios. 

Una dinámica en donde te toca regalarle a alguien elegido al azar y en dónde a lo largo del proceso de entrega se va descubriendo quiénes fueron las parejas que se tocaron. 

También existe una edición dos punto cero. En Reddit se tiene su propia versión donde te toca un amigo secreto a quién regalarle de cualquier parte del mundo. A veces te llegan sorpresas, como cuando Bill Gates termina siendo tu amigo secreto

Con lo anterior de una manera ortodoxa podríamos decir que se pierde el sentido de la Navidad el cual tradicionalmente era, según la tradición cristiana, el de celebrar el nacimiento de Cristo y lo que ello trajo al mundo… pero sabemos que desde hace ya mucho tiempo la Navidad ha perdido ese sentido religioso en pro de la globalización y el marketing en su máxima expresión.

Pero abordemos el objetivo de este artículo que, aunque con matices, no intenta tocar por completo el asunto de la comercializada Navidad sino de cómo se viven dichas festividades decembrinas.

Comenté que en los Centros de Trabajo suelen hacer intercambios y posadas… pero no para todos. En las posadas por lo regular se suele incluir a todo el personal porque por o la organiza el patrón o los jefes pero al hablar de intercambio la cosa cambia.

Estos se suelen realizar entre los que se caen bien, entre los que se hablan o llevan una relación más o menos formal. Es decir, se hace en un círculo más o menos pequeño excluyendo a los demás compañeros. A quienes me caen mal o no les hablo. 

Unos dirán, o diremos, que es lo más sano. ¿Para qué convivir o forzar regalarle algo a aquella persona que me cae mal, a quién no le hablo o  la que detesto con toda mi fuerza? Pero, parafraseando los eslóganes navideños: ¿dónde queda el espíritu de la dulce y blanca Navidad?

Se supone que incluso la actual forma de celebrar la Noche Buena, apoyados por el marketing, aboga de una u otra manera a conservar el espíritu navideño, su esencia más seglar que es paz y bien a todas las naciones que aman al Señor [spoiler: elimine el final de la frase amable lector].

Así pues, por más hereje que pueda ser la forma en que se ve a la Navidad, el chiste de regalar algo, de ir a una posada y de incluso adornar la oficina con luces y un pino es porque uno se deja invadir por el espíritu navideño

O eso se dice. Pero no. 

Resulta que las minorías no son siempre bien acogidas. Y que es mejor hacer las cosas dentro de mi círculo que integrar, al menos por esos días, a aquellos con los que no me relaciono o que lo hago únicamente de forma profesional

Eso, dejándonos de los clichés cristianos, el incluirlo, sería verdaderamente adoptar plenamente la cultura que trajo a Santa Claus, que puso a vivir en un mismo polo a pingüinos y osos polares [los osos viven al norte, los pingüinos en el sur] y que trae cada cierto tiempo películas navideñas en donde el estar con la familiar, celebrar la humanidad y perdonar son el tema que justifica la celebración. ¡Hasta Harry Potter celebra Noche Buena

Noche de paz, noche de amor… para los elegidos pero citando al cumplañero milenario que en teoría se celebra: ¿qué mérito tiene amar solamente a quiénes te aman? [cf. Lc 6, 32]

Y no, no es un artículo que pretende hacer proselitismo religioso.



Imagen | Faroneando

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