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Reflexión: El planeta necesita un poco de altruismo.


Publicado originalmente el veintidós de noviembre de dos mil dieciséis en Filosofía en la Red.

Hace algunos días llevé a vender, luego de varios meses de recolecta, botellas pet que junté -de casa- separándolas de la basura “tradicional”. 

El kilo del producto no lo compran por millones y eso es sin duda uno de los principales puntos de debate. Algunas personas me cuestionan al saber cuánto “gano” por ellas (nueve kilos se transformaron en poco más que un dólar) y si es o no realmente algo rentable. La respuesta, sencilla, es que no… pero es que no lo hago por vender sino por reciclar

Y he aquí el problema del asunto. 

La mayoría de nosotros, evidentemente, siempre buscamos que nuestro esfuerzo, de cualquier tipo, sea redituable -y qué mejor si es por una suma importante de efectivo- centrándonos así en nuestro “yo” y por ende negándonos al altruismo ó a dar mucho a cambio de poco. Pero es precisamente esta práctica, la de dar, la que ha hecho grandes cosas en el “mundo moderno”; ¿un ejemplo rápido?: la Wikipedia. 

No es que esté mal recibir dinero por nuestro trabajo, ¡mal haríamos... ! pero no todo se reduce a eso. Es decir, a veces, dar un poco/mucho a cambio de nada no hace mal

Retomando lo de las botellas pet, he aquí uno de los problemas principales del siglo veintiuno: la no solo falta de cultura de separar la basura sino la de que al ver que nueve o diez kilos de botellas nos “deja” tan poco de dinero optamos por tirarla al cesto tradicional o a la calle… nos quitamos el trabajo de juntarlas y llevarlas a “vender” en pro de nuestra casa común -alardeando a Jorge Mario Bergoglio- porque no nos “va a dejar” dinero. 

¿Pero qué más que ayudar un poco a nuestro planeta? 

Ése es nuestro problema como especie. 

Muchas veces tenemos literalmente en nuestras manos la manera de juntar/separar residuos y porque o creemos que unos pocos kilos no harán la diferencia o porque definitivamente es más el trabajo que lo que ganamos dejamos pasar la oportunidad de contribuir a esa cadena -necesaria- de reutilizar los recursos.

No estamos ya en una etapa para tirar y no volver a usar. El calor tan extremo, los fríos que calan los huesos y las lluvias que desbordan ríos o la falta de agua que seca la tierra son gritos desesperados del planeta pidiendo ayuda

Y es que tenemos el gran honor de que el planeta nos esté pidiendo -casi casi exigiendo- ayuda… lo más fácil para la naturaleza sería desbordar ríos, erupcionar volcanes y cimbrar la tierra para terminar la plaga que le carcome (los seres humanos) pero será por cariño, masoquismo ó -póngale aquí la/las deidad/es de su preferencia- la medición de “Algo”... pero seguimos con la oportunidad de seguir viviendo en un diminuto y pálido punto azul.  

¿Es realmente tanto trabajo separar nuestra propia basura o preferimos que el planeta nos conduzca en un futuro ya no tan lejano a la extinción? 



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