Solo hay un Jesús en el Universo: el Vaticano frente a la vida extraterrestre.


Con el descubrimiento de Kleper-452b -uno de los exoplanetas más parecidos a la Tierra, a mil cuatrocientos años luz de distancia- el veintitrés de julio de dos mil quince, las diferentes áreas de conocimiento, no solo la científica-astronómica, entraron a debate sobre lo que esto, el encontrar alguna forma de vida inteligente, pudiera significar para el colectivo mundial.

Y es que ser conscientes, cuando esto llegue a suceder, de que nuestra inteligencia superior no es la única en el Cosmo será un evento que cause shock, por mucho que estemos acostumbrados a ver a E.T o a los Minions. 

Somos, como humanidad, egocéntricos; estamos impuestos a que -casi- todo gira en torno nuestro y como cuando se pasó de la teoría geocéntrica a la heleocéntrica, todo un sistema -de la cultura popular, creencias e incluso moral- va a sufrir un serio problema para explicar y justificar muchas cosas.

Pero parece que la Iglesia Católica, al menos en dos mil quince, se está mentalizando con décadas de anticpación para el hecho. El director del Observatorio Vaticano, el sacerdote argentino José Gabriel Funes, comentó en una entrevista para la agencia AFP que el suceso -el hallazgo de Kepler 452b- no supone ningún problema para el tradicional debate fe-razón. 

Funes admitió en la entrevista que en lejano gemelo de la Tierra "pudiera existir vida e incluso algún tipo de vida inteligente" pero, subrayó, eso no significa que exista otro Jesús. 

Tal vez mañana me equivoque pero no creo que logremos a conocer al señor Spock [personaje de Star Trek] […] he comprendido, con este tipo de investigación que la búsqueda […] nos ayuda a conocernos a nosotros mismos,  afirmó Funes.  

Kepler-452b es parecido a nuestra Tierra porque gira alrededor de una estrella similar al Sol y está en la zona habitable de su sistema solar -ni muy cerca, ni muy lejos de su sol- por lo que pudiese contener agua líquida y por tanto albergar algún tipo de vida tal y como la conocemos. 

El toparnos con vida inteligente similar a nosotros, por tanto, supone un giro a nuestras políticas de convivencia, segmentación y creencias las cuales, sobretodo esto último, demandarían un cambio radical ya que las actuales [aunque datan de hace dos mil años] están formuladas para responder a un  hombre que se sentía único, entendiéndose como el dueño de toda la Creación. 

Conozcamos un poco a Funes: argentino, de cincuenta y dos años; licenciado en teología y doctor en astronomía. Él sostiene que no puede haber otro Jesús aunque Dios, en su libertad, pudo haber creado alienígenas y planetas similares.

El descubrimiento de vida inteligente no significará que haya otro Jesús. La encarnación del Hijo de Dios es un acontecimiento único en la historia de la humanidad, del Universo [...] que ocurrió hace dos mil años en Palestina” - afirma el director del Observatorio Vaticano. 

En un artículo publicado el veinticinco de julio de dos mil quince en la versión electrónica del Osservatore Vaticano en italiano José Gabriel Funes afirma que aunque el descubrimiento del planeta Kleper 452-b revive la idea de un contacto con seres extraterrestres -en un futuro próximo- él, como astrónomo, se considera escéptico ante dicho evento cósmico. 

A su vez, Funes afirma que “no existe ninguna contradicción entre la vida extraterrestre y la fe cristiana” ya que la búsqueda de ésta en el Universo nos ayuda, como especie, a entendernos a nosotros mismos descubriendo nuestro potencial así como nuestros límites. 

El sacerdote argentino sostiene que, siguiendo con la todavía hipótesis: “no podemos poner límites a la libertad creadora de Dios […] Jesucristo se encarnó para redimir a los hombres […] esos seres inteligentes -extraterrestres- pudieron haber elegido a Dios desde un primer momento […] podrían -por tanto- no tener necesidad de redención

¿Con lo anterior, quiere decir, que son más inteligentes que los hombres?

La Biblia, sostiene el astrónomo, no es un libro científico. No podemos esperar respuestas científicas en ella; lo que si responde es cuál es nuestro papel en el Universo. Aunque las mismas respuesta pueden venir de explorar las estrellas

De la observación de las estrellas -sostuvo el astrónomo en dos mil ocho en una entrevista publicada en el Clarín- emerge un claro proceso evolutivo […] es un dato científico […] no hay contradicción entre la evolución y la fe en Dios […] hay verdades que no cambian, afirma el astrónomo. 

Una de estas verdades es, para el sacerdote, que Dios es el creador y quién le da sentido a la creación; la fe y la razón son las alas que elevan el espíritu humano. No somos, afirma José Gabriel, fruto de la casualidad sino hijos de un buen padre que tiene por nosotros un proyecto

No hay contradicción, afirma Funes, entre lo que se sabe por medio de la fe y lo que se aprende gracias a la ciencia. La Iglesia, sentencia, no debe de temer a la ciencia y a sus descubrimientos. 


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Con información de Info Vaticana e imagen de Flickr.

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