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Si sigue como va regresaré a la Iglesia [#reflexión]


Los encabezados de la prensa vociferaban el lunes once de mayo [de dos mil quince] la visita de Raúl Castro, hermano del comunista Fidel, al Vaticano y el cómo éste había salido encantado de los recintos papales.

“…si el Papa sigue hablando como lo hace, les aseguro que voy a empezar a rezar de nuevo y volveré a la Iglesia católica” - el hecho de coquetear públicamente con el cristianismo romano generó sin lugar a dudas lo más llamativo en todas las notas.

¿Qué significa?

Expliquemos primero un poco de historia.

Pío XII publicó un decreto de excomunión para los comunistas en mil novecientos cuarenta y nueve; años más tarde Juan XXIII tomó de base dicho decreto para excomulgar a Fidel Castro en mil novecientos sesenta y uno.

El decreto de Pío XII estableció pena de excomunión a todo aquél que difundiera el comunismo, ideología combatida por el Vaticano desde el siglo XIX y XX.

Se entiende por comunismo a un movimiento “ateo, secular y profano” opuesto a la religión y a toda forma de idealismo generando para su erradicación una organización social y económica que se caracteriza por el control y planificación colectiva de la vida comunitaria; abolición de la propiedad privada y de las clases sociales [Wikipedia].

Luego de esta breve introducción abordemos el tema en cuestión: Raúl Castro, su visita al Papa Francisco y las palabras que dijo cuándo salía del Vaticano.

Mucho se ha dicho sobre la mediación, puntual, de Jorge Mario Bergoglio para que Cuba y los Estados Unidos reanudaran relaciones diplomáticas a principios de dos mil quince; cinco meses más tarde y en una visita dominical -no oficial- a Francisco por parte del Presidente de Cuba ambos gobernantes sostuvieron un encuentro privado -de agradecimiento- de cincuenta y cinco minutos -algo no común entre las visitas de Jefes de Estado-.

Como es evidente, lo dicho en la reunión no se divulgó públicamente pero fueron las palabras en una rueda de prensa improvisada, junto con la visita en sí misma, lo que causó un gran revuelto.

Independientemente de si las palabras de Castro son broma o un intento de renconcliación espiritual pública lo triste, en retrospectiva, es que su supuesta conversión o acercamiento a la Iglesia se base en las actitudes y gestos de una única persona, sea éste el creyente de a pie o en este caso el líder de dicha religión.

Suele suceder que las actitudes positivas o negativas de los miembros de una religión determinen o ayuden a que otros (tanto fieles del mismo movimiento como externos a el) determinen su adhesión o separación de dicha religión en base a la conducta de otros (sobretodo de los supuestamente más acercados a la deidad:  ministros de culto, líderes, fieles comprometidos, etc.).

Esto, tomar decisiones a favor o en contra de una religión, en base a cómo practican o llevan a cabo la religiosidad de la misma otros, suele ser visto como un argumento pobre y débil espiritualmente hablando.

Tomar los gestos de un personaje popular y simpático, agradable a las masas, como lo es Francisco y determinar en base a dichas actitudes y discursos regresar al seno de la Iglesia Católica deja en evidencia, en primer lugar, que su separación a la misma fue medianamente un fruto de su ideología comunista -si es que la adoptó totalmente o es que solo siguió la sombra de su hermano- y, en otro grado, hipotéticamente hablando, resultado de una serie de desencantos con dicha institución.

No es válido, pues, que una persona determine seguir, alejarse o regresar a una religión equis en base a lo que ve que hace otro miembro de la misma; leer lo dicho por Raúl Castro nos demuestra su pobreza en cuanto a conocimiento sobre la religión en la que fue bautizado (incluso estudió en un colegio jesuita) así como lo débil que fue/es su argumento para mantenerse separado ó incluso unido a dicha religión. Su ausencia de fe, si es que así es, no es fruto de un filosofar profundo.

El elevar a Francisco, como lo han hecho algunos diarios, a un grado más alto de su ya singular fama y aceptación popular por lo dicho por Castro es erróneo y peligroso para la institución que encabeza.

La Iglesia Católica, e incluso quizá el mismo Francisco o cualquiera de los líderes lo diría, no puede permitirse el lujo de ser los causantes de una teórica conversión ya que, en esencia, aunque la conducta de otros ayuda a difundir el movimiento espiritual con sede en el Vaticano debe de ser el conocer a Cristo la causa natural por la que una persona, excreyente o no creyente, decida convertirse-regresar a dicho movimiento tras un largo pensar y repensar personal.


La imagen que encabeza el post la obtuve del Flickr del sitio News.va mientras que las referencias a la visita se pueden leer en el sitio NPR.org y en Periodismo Digital.
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