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Interpretación (exégesis) de la Parábola de los Talentos.


Se entiende por Parábola, como un relato o una narración breve y simbólica [con fines didácticos] de la que se extrae una enseñanza moral.

El término significa comparación, semejanza; era el nombre dado por los rétores griegos a toda ilustración ficticia en la forma de una breve narración. Posteriormente  pasó a entenderse como una narración ficticia que se refiere a algo que puede ocurrir de forma natural, y por el cual se precisan asuntos morales y espirituales.

Más popularmente la gente relaciona a las parábolas con los relatos atribuídos a Jesús de Nazaret en la Biblia en donde por medio de éstos pretendió -se nos dice- transmitir su enseñanza.

Por su parte la Exégesis es la explicación o interpretación de un texto, regularmente de una obra bíblica mediante el cual se extrae el significado o mensaje de la misma.

Entre mis apuntes tengo la interpretación a una de las más famosas parábolas de la Biblia: la de los Talentos (ubicada en el capítulo veinticinco del Evangelio de Mateo, versículos del catorce al treinta); la interpretación de la misma -los comentarios- está realizada bajo la óptica católica. 
 
PARTES DE LA PARÁBOLA.
  • METÁFORA: porque es una situación hipotética, un relato “creado” por Jesús aunque está basado en hechos que sí suceden ocasionalmente en la vida ordinaria.

  • HECHO COMÚN: una persona que saldrá de viaje, y por ende, necesita encomendar sus posesiones para que se las cuiden en su ausencia.
  • PROTAGONISTAS ANÓNIMOS:
    · El dueño que viaja al extranjero.
    · Siervo 1.
    . Siervo 2.
    · Siervo 3.
  • ELEMENTOS INSÓLITOS:La actitud de los dos sirvientes fieles, dice el texto: “Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar […] Igualmente el que había recibido dos […]”. Ninguno recibió la orden expresa de su señor de “trabajar” los talentos, pero ellos se “adelantaron” a su señor y tuvieron una actitud fructificadora.

    El señor no califica a sus sirvientes por cómo cuidaron lo que les dio ó cuanto multiplicaron. Ve la actitud de sus siervos y que produjeron frutos.

    A los dos que “trabajaron” les da la misma recompensa: “Entra en el gozo de tu señor […]”

EXÉGESIS (Interpretación)
CONTEXTO.

El evangelista situó ésta parábola en un contexto ideal para comunicar su mensaje. En los capítulos veinticuatro y veinticinco vemos el tema de las características de la “espera” del regreso del resucitado muy marcado:

o Discurso Escatológico. (Mt 24, 1 – 28)
o Venida del Hijo del Hombre – Ejemplo de la higuera. (24, 29 – 35)
o Comparación con Noé. (24, 36 – 44)
o Criado Fiel. (24, 45 – 51)
o Las jóvenes previsoras. (25, 1 – 13)

Después de la parábola que analizamos, viene una explicación sobre cómo será el Juicio Final (24, 31 – 46) para comenzar con el bloque en donde se nos narra la última etapa de vida de Jesús en la Tierra (26 – 28); por lo que, a simple vista, podemos indagar alguno de los temas fundamentales de la parábola: la espera, y qué actitud tomar con ella ya que el amo regresa “después de mucho tiempo”, sin avisar, a rendir cuentas.

ANÁLISIS POR VERSÍCULOS.

14Es también [El Reino de los Cielos] como un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda:”

- Al referirse Jesús como el “hombre que se ausenta” hace referencia al término de su misión en la tierra y el como, después de Resucitado, tendrá que ausentarse hasta su parusía en donde vendrá a “juzgar a vivos y muertos” [aludiendo a lo que se relatará más delante.] pero antes de ausentarse reunirá a sus siervos y les encomendará [confiará] sus tesoros [Iglesia] por un tiempo a sus trabajadores [su pueblo].

15a uno le dio cinco talentos [moneda en tiempos de Jesús que equivalía a unos treinta kilos de oro], a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad y se ausentó.”

- Dios conoce perfectamente la pequeñez humana y sus limitaciones. A cada quien le da dones según las capacidades personales. No da más de lo que no pueden hacer uso. Y por ende, sólo exigirá de acuerdo a lo que se dio, no a lo que no, pues Él es justo.

16Enseguida, el que había recibido cinco se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. 17Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. 18En cambio, el que había recibido uno fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor.”

- Los dones son algo gratuito que Dios da, el hombre es el que imprime su dinamismo para hacerlos crecer, se necesita la colaboración humana para fructificar los dones de Dios. Nada es gratis, hay que trabajar con los dones para hacerlos crecer, si cavamos un hoyo y sucumbimos a la tentación de la comodidad y la pereza no daremos nada. 

Hay otra invitación en estos tres versículos: “El que había recibido cinco […] ganó cinco […] el que había recibido dos ganó otros dos […]” Se exhorta a no compararse, cada quien obtuvo el doble de acuerdo a los primeros talentos obtenidos (cinco – dos), el que tuvo dos no obtuvo diez, sino el que obtuvo cinco primeramente. Jesús dice, en éstas líneas, que no hay que compararse con nadie y que cada quien tiene que hacer fructificar sus poquitos talentos sin ver si el otro tiene más o menos, sino preocuparse por dar el “doble” individualmente. 

Aquí se aplica también: “el que se le confía más, se le exigirá más”, ya que la responsabilidad es proporcional al “talento” recibido para el servicio de Dios. Dios ha dado cualidades de acuerdo a las capacidades personales, por eso no se deben que comparar con los otros, ni exigir “dar más” que el otro porque cada quien tiene sus talentos y responsabilidades de acuerdo con sus fuerzas, el otro rendirá más o menos pues tiene las cualidades para ello. Es como se dice en el libro del Eclesiástico 3, 21 – 23: “No pretendas lo que te sobrepasa, ni investigues lo que supera tus fuerzas. Atiende lo que se te encomienda, que las cosas misteriosas no te hacen ninguna falta. No te preocupes por lo que supera a tus obras, porque ya te han enseñado más de lo que alcanza la inteligencia humana”. 

19Al cabo de mucho tiempo, volvió el señor de aquellos siervos y se puso a ajustar cuentas con ellos. 20Se llegó el que había recibido cinco talentos y presentó otros cinco, diciendo: «Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado». 21Su señor le dijo: « ¡Bien, siervo bueno y fiel!; ya que has sido fiel en lo poco, voy a ponerte al frente de mucho. Entra en el gozo de tu señor». 22Se llegó también el de los dos talentos, y dijo: «Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado». 23Su señor le dijo: « ¡Bien, siervo bueno y fiel!; ya que has sido fiel en lo poco, voy a ponerte al frente de mucho. Entra en el gozo de tu señor.»”

-El primer punto que hay que resaltar es que el señor vuelve después de mucho tiempo y ajusta cuentas, aquí vemos como es que Jesús profetiza su segunda venida aún antes de partir por vez primera, diciendo que el final de los tiempos será aunque no dice el tiempo en el que sucederá, invitando a estar en constante vigilia preparándose para el Juicio Final y evitar que a sus seguidores les suceda como a las novias que se quedaron sin aceite y el regreso de su novio [señor] las agarró desprevenidas [cf. Mt 25, 1 – 13]. 

Los cristianos, son siervos de Jesucristo y Él mismo encarga [aunque de forma voluntaria] hacer multiplicar los dones que da para el desarrollo de su Reino, y al final del tiempo se debe de rendirle cuentas. Otro punto importante de estos versículos es la frase: “he ganado” en la que se nos dice que la multiplicación de dones no es gratis, nos cuesta trabajo y esfuerzo, si bien, Cristo da las herramientas para hacerlos fructificar [capacidades], pero el ser humano con su “sudor” tendrá que luchar por multiplicarlos [aunque Dios da ayuda en forma de su gracia para que esto se logre]. 

El señor cuando llega a ajustar cuentas no les pide “cantidades” a sus siervos, sino los evalúa de acuerdo a sus actitudes y a su intención de hacer fructificar los dones que les dio, le basta con que hayan producido más, y no exige más pues conoce perfectamente el límite de la pequeñez humana. “Has sido fiel en lo poco, voy a ponerte al frente de mucho”; en esta frase se dice pues que esta vida es de prueba para la eterna, en donde, dependiendo de los frutos que demos en la tierra se nos podrá encomendar mayores cosas en la gloria del cielo; también podemos hacer alusión en la forma en la que tenemos que cumplir con las pequeñas cosas para aspirar a ser responsables en las mayores; no podemos [ni debemos] buscar siempre la cima sin antes escalar. “No hay triunfo sin esfuerzo”. Algo para resaltar es: “Entra en el gozo de tu señor”, a ambos siervos se los dice, no importando quién dio más y quién dio menos. La recompensa al final será la misma, a cada uno se le “pagará” lo mismo [la Vida Eterna] no importando si dimos mucho o poco, únicamente Dios pedirá que se “haya dado algo fructífero”. 

Algo alusivo a esta frase sería la Parábola de los Trabajadores de la Viña [cf. Mt 20, 1 -16] que no importando en que momento llegaron a trabajar a la viña [al Reino] al final del día se les pagó lo mismo.

24Se llegó también el que había recibido un talento, y dijo: «Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges de donde no esparciste. 25Por eso, me dio miedo y fui a esconder bajo la tierra tu talento. Mira, aquí tienes, es todo tuyo.» 26Más su señor le respondió: « ¡Siervo malo y perezoso! Si sabías que cosecho donde no siembro, y recojo donde no esparcí, 27 debías haber entregado mi dinero a los banquero. De ese modo, al volver yo, habría cobrado lo mío con intereses. 28Quitadle, por tanto, el talento y dádselo al que tiene diez talentos. 29Porque a todo el que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. 30Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de sus dientes.»”

-El pecado de este siervo es haberse guardado para sí el talento que recibió. Fue egoísta y el egoísmo hace perder [Quitadle…] los dones de Dios, aunque se intente justificar bajo el pretexto de colocar esas virtudes en un lugar “seguro” [nosotros]. El hombre sabía que el señor pide cuentas de lo que se hace y el cómo cuidamos sus cosas, el pensó que con “protegerlo” sería más que suficiente pero no es así ya que él mismo acepta que el señor pide cuentas “de lo que no siembra” pero el miedo le vetó a arriesgarse y con ello, hizo que su talento no diera nada. 

El miedo es el peor enemigo en cualquier apostolado o proyecto [que Dios encomienda]; el miedo no viene de Dios, sino al contrario, es la vocecita que quiere dominar e invitar a ser conformistas, perezosos y a ceder a la rutina, es la que incita a no esforzarse y así no perder la comodidad o la idea social en donde nos tienen [seguir al Dios implica que no todos lo aceptarán]. 

Tanto el castigo [“echadle a las tinieblas”] como el premio [“Entra en el gozo de tu señor”] son de signo escatológico. El premio: participar en el banquete escatológico del Señor. Castigo: la expulsión y las tinieblas de la muerte. [cf. Mt 8, 12; 22, 13]. Cabe resaltar que Dios no expulsa del paraíso, sino más bien, el ser humano mismo, con sus omisiones y pereza por construir el Reino de los Cielos en la tierra, es el que se excluye de la Patria Celestial. 


Imagen de pazybien.es texto bíblico de la Biblia de Jerusalén; exégesis tomada de mis notas personales.  
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