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El puñetazo del Papa.


Me costó mucho poder formar un artículo sobre unas polémicas declaraciones del pontífice argentino en relación a la libertad de prensa-expresión ya que había que sopesar sus palabras (oficiales) con lo que dijo en un avión durante su viaje entre Sri Lanka y Filipinas (no oficiales) y lo que a la postre reforzó al final de su viaje apostólico sumado, claro está, con todo lo que se escribió y habló al respecto de ello.

Mucho se dijo y se seguirá diciendo sobre los atentados que recibió la Revista Satírica Charlie Habdo quien luego de publicar una, de sus muy frecuentes caricaturas de símbolos religiosos, caricatura de Mahoma fue víctima de una matanza brutal por parte de extremistas islámicos en enero del dos mil quince. 

Incluso en el bLog de miguE se habló sobre ello y en dicho artículo defendí que si bien las ofensas religiosas circulan en un línea muy delgada en relación a la tolerancia -dependiendo del receptor- es cien por ciento válido burlarse de toda creencia siempre y cuando la ofensa no dañe -ni psíquicamente ni físicamente- a la persona como tal. 

El pontífice Bergoglio -el quince de enero del dos mil quince- dijo fundamentalmente dos cosas en una entrevista durante el vuelo a un viaje apostólico: 

Uno: (que) la libertad de expresión y religiosa son derechos fundamentales porque cada persona tiene el derecho de practicar la propia religión libremente y sin ofender a nadie.

Dos: no se debe de hacer la guerra, ofender o matar en nombre de Dios (de la religión)

Hasta aquí todo parecía correcto pero el primer pontífice de América Latina prosiguió comentando que "aunque toda persona no solo tiene la libertad sino la obligación de decir lo que se piensa para apoyar el bien común debe de existir en ésta un límite que es el no ofender porque es cierto que ante un agravio se puede reaccionar con violencia."

El Papa Francisco puso un ejemplo muy claro (pero que causó miles de reacciones): 

"Si el doctor Gasbarri (quien organiza los viajes apostólicos y que en ese momento estaba a su lado), que es un gran amigo, dice una grosería contra mi mamá, le espera un puñetazo."

Bergoglio continúo diciendo que "no se puede provocar ni se debe de insultar la fe de los demás."

Evocó, además, a un discurso de su antecesor Benedicto XVI (Regensburg, 2006) que había opinado sobre la mentalidad europea de llevar a creer que las religiones -o sus expresiones religiosas- son una especie de subcultura, toleradas pero consideradas como poca cosa, que no forman parte de la cultura iluminista siendo ello una herencia de la Ilustración.

"Hay personas -continúo Bergoglio- que hablan mal y se burlan de la religión de los demás y a esas personas, que provocan, les puede suceder lo que le sucedería al doctor Gasbarri si dijera algo en contra de mi mamá."

"Hay un límite, dijo el pontífice, ya que cada religión tiene dignidad, cada religión que respete la vida humana, la persona humana... yo no puedo burlarme de ella; el ejemplo de mi mamá  sirve para decir que existe un límite en la libertad de expresión."

"Tenemos la obligación de hablar abiertamente, de tener esta libertad, pero sin ofender”

Pongamos, primero, las declaraciones en contexto. Dichas palabras sucedieron como respuesta a la pregunta de un periodista francés: 

“Este jueves (el quince de enero del dos mil quince) por la mañana usted (el Papa) habló durante la misa de la libertad religiosa como derecho humano fundamental. Pero en el respeto de las diversas religiones, ¿hasta qué punto se puede llegar en la libertad de expresión, que es también un derecho humano fundamental?”

Ya de regreso a Roma (el diecinueve de enero del dos mil quince) nuevamente habló Bergoglio camino -durante el vuelo- a casa; de nueva cuenta volvió a surgir el tema de la Libertad de Expresión.

“En teoría, respondió Francisco, podemos decir que una reacción violenta frente a una ofensa, a una provocación, no se debe hacer, no es buena. Podemos hacer lo que el Evangelio dice, es decir, poner la otra mejilla".

"En teoría, podemos decir que nosotros comprendemos la libertad de expresión. En teoría estamos de acuerdo. Pero somos humanos y existe la prudencia, que es una virtud humana de la convivencia humana”, expresó. 

“Yo no puedo provocar, insultar a una persona constantemente, porque corro el riesgo de hacerla enojar, corro el riesgo de recibir una reacción injusta. Es humano."

"(...) La libertad de expresión debe tomar en cuenta la realidad humana, y por esto debe ser prudente; una forma de decir que debe de ser educada."

"La prudencia es la virtud humana que regula nuestras relaciones. Una reacción violenta es mala siempre." 

"Pero detengámonos un poco, porque somos humanos, corremos el riesgo de provocar a los demás. Por esto, la libertad debe ir acompañada por la prudencia”, concluyó. 
 
Ya en un artículo sobre los Twitts del Papa mencioné sobre la infabilidad papal, pero aquí un refresco breve: 

Primero, expliquemos a grandes rasgos el dogma que también está recogido dentro del punto 891 del Catecismo de la Iglesia Católica.

[...] goza de infabilidad [el papa] cuando [...] como Pastor y Maestro [...] proclama por un acto definitivo la doctrina en cuestiones de fe y moral [...] ejerciendo el magisterio supremo como sucesor de Pedro.

Dicha idea está sostenida por la asistencia que la doctrina católica acepta que goza el Sumo Pontífice del Espíritu Santo que lo preserva de todo error -al papa- cuando trata aspectos doctrinales.

La inefabilidad -salvo de todo error- la posee el obispo de Roma cuando habla ex cathedra -desde la silla- ejerciendo en su totalidad el magisterio supremo -ser pontífice-.

Para que sus palabras alcancen dicha característica -ser infalibles doctrinalmente- tienen que ser dichas cumpliendo una de éstas características:

Hablarle a la Iglesia Universal, o sea, cuando se dirige a todo el pueblo católico y no a una persona -en privado o en público- o a un grupo de fieles.

Una opción más es que él anticipadamente mencione que lo que pronunciará será un aspecto doctrinal o, en otro caso, al hablar o pronunciarse con respecto a la moral o a la fe.


Con respecto a los mensajes personales, como los dichos en los vuelos (aunque alcanzan difusión mundial al ser una mini rueda de prensa) se dan por sentado que no son de ninguna manera infalibles. ya que se manejan como mensajes personales.    

¿Por qué tanto enredo?

Primero, porque ante la respuesta del golpe a quién insulte a mi mamá por parte de Bergoglio muchos salieron a cuestionar la infabilidad del Papa o de si éste coincidía con el tradicional mensaje cristiano de la otra mejilla. 

Así pues, antes incluso de cuestionar, validar o criticar lo que dijo Francisco en los aires es importante señalar que lo hizo como humano -sí, suena raro, pero es la manera ¿teológica? de decirlo-. 

Lo que quiero aclarar es: no lo hizo como pontífice (en toda la gama de su investidura, ni haciéndolo ex cathedra) sino dando una simple -y humana- opinión al respecto (como si hubiese hablado sobre su equipo favorito para ganar la Champions).

Siguiendo con dicha línea viene un punto un poco más importante: ¿es correcto?

Es verdad que él es pontífice las veinticuatro horas -es un oficio que ejerce todo el día- y con ello le conlleva cierto compromiso y es verdad, además, que es cristiano y por tal se supone, como todo cristiano, defiende, cree y aboga la postura de la otra mejilla pero también es verdad que todos los cristianos son humanos y que es perfectamente natural tener una reacción adversa ante una provocación. 

Los Evangelios muestran maneras utópicas, ideales y fantásticas de vivir; de hecho, las religiones -todas- son y nos enseñan un camino de perfección para el ser humano... lo malo es que no muchos creyentes lo siguen al pie de la letra.

Ofensas, burlas y mofas son el pan de cada día (pregúntenles a personajes públicos, políticos, etc.) pero se puede -y debe- aprender a vivir con ellas y aunque en mayor-menor medida son incómodas el mundo es tan diverso que no podemos ocultarnos en una esfera para no ser tocados por nadie: tolerancia es la palabra clara.

Hubo algo que particularmente me causó incomodidad: cada religión tiene dignidad

La religión, por muy feo que le suene a los creyentes, no deja de ser sino un compendio de ideas y creencias organizadas bajo ciertos estatutos y normas que pueden o no ser reales; los que tienen derechos y dignidad son los fieles -los humanos- pero las posturas son tan válidamente cuestionables como el decir y sostener que la Tierra es un cubo. 

En esa parte creo que se equivocó Francisco, y no como Papa ni como Jefe de Estado sino como cristiano. El mundo nos llama a ser tolerantes y aunque la Iglesia Católica carga en su historial la intolerancia vía la Hoguera se ha ido demostrando y mostrando que la tendencia -oficial, o sea, en el Vaticano- ha ido cediendo. 

Puede decirse que es "normal" reaccionar adversamente -vía un puño- ante una ofensa personal directa (nunca válido ni permisible) pero el problema del fanatismo religioso es que las ofensas o mofas a los dogmas, creencias o personajes "santos" son tomados de manera personal. 

Leí en un artículo que el igualar Bergoglio a su madre con lo sucedido en Charlie Hebdo fue un arma de doble filo; es verdad que para los católicos la Iglesia es una Santa Madre (que acoje a sus fieles) pero no es más que una institución que garantiza, promueve -y "vende", en cierto sentido- que la salvación del alma puede llegar desde ellos. 

Creencias, ideas nunca son cosas dignas de ser defendidas como personas; duele que critiquen lo que creemos o pensamos pero para eso son las diferentes opiniones: para debatir, cuestionar y confrontar. 

El error es que tenemos una cultura que, ya lo dijo Ratzinger como profecía, tiene a la religión como algo parte del ser humano y obviamente si se le daña le afecta; es cierto que la tendencia a creer en Algo es meramente humano pero no por ello las creencias son algo humano. 

Debemos defender la vida, el derecho a opinar, a creer... pero lo que se crea es merecedor de críticas, ofensas y mofas; el error, otro de ellos, es tomar las cosas personales. 

Ante la ofensa o la burla o la crítica la respuesta es debatir, protestar no asesinar. Es cierto que algo idóneo sería no ofender pero venga, tan irrisorio para algunos puede ser el veto a no comer cerdo por parte de los judíos como a los musulmanes les pudiera resultar digno de mofa el que los cristianos piensen que una copa de cáliz después de un rito se transforma en la Sangre de su Dios. 

Debemos defender el derecho a tener ideas y poder decirlas, el derecho a que los humanos tengan y mantengan ese derecho pero las creencias e ideas son eso, no son algo digno ni merecedor de dignidad o respeto; tolerancia, sí, para una convivencia pacífica pero no de un derecho que les iguale a los humanos. 

El respeto muchas veces se puede entrever como autocensura y eso, en algunas latitudes, hubiese impedido tener las sociedades que tenemos: libres y en su mayor de los casos soberanas. 

Quizá Francisco tenía eso en mente pero divagó en su discurso. Es de humanos errar y es muy de humanos reaccionar violentamente ante una mala palabra hacia un ser querido (el terrorismo es planeado, entra en otra dimensión) pero creo que parte del crecimiento como creyentes, sociedad o simplemente como humanos es la tolerancia y el respeto a que "aunque no esté de acuerdo con lo que dices -o pienses- defenderé, a muerte, tu derecho a decirlo o creerlo" (Voltarie).



La imagen del Papa Francisco la obtuve del blog Vivir.
El primer discurso del Papa lo leí en InfoVaticana y el segundo lo obtuve en la Agencia Informativa Católica Argentina
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