De Mahoma para los cristianos.


Terriblemente el fundamentalismo islámico ha ocasionado que la mayoría de las personas vea a los musulmanes como gente violenta pero como pasa con todas las religiones, creencias o posturas muchas veces encasillamos a una mayoría por los actos de unos pocos. 

Mucho se dice, además, de la intolerancia que existe entre las diferentes denominaciones religiosas sobretodo entre los tres principales credos monoteístas (islam, cristianismo, judaísmo) pero aunque el diálogo intereligioso -y ecuménico- es una implementación moderna (del pasado siglo veinte) hay vestigios de tolerancia religiosa en un documento atribuido al profeta Mahoma (570 al 632). 

Dicho documento es llamado Achtiname/Ashtiname y es conocido como el Pacto o Santo Testamento del profeta Muhammad; es una carta atribuida al escribano Ali bin Abi Talib ratificada-sellada con un sello que representa la mano del profeta Mahoma. 

El en documento se otorgaba -en ese entonces- protección a los monjes cristianos del Monasterio de santa Catalina, en el Monte Sinaí.

Ashtiname es una palabra persa que se divide en dos: Ashti, que significa paz y Nameh-Nama que se traduce como carta o libro. Así pues, su significado vendría a ser la "Carta de la Paz". 

La carta se data en el segundo año de la Hegira (en el seiscientos veintiséis) y con ella se hace una llamada a la fraternidad entre todos los seres humanos. Es importante señalar que está documentado en el Corán que Mahoma frecuentó el Monasterio del Monte Sinaí y se sabe (por la Tradición islámica) que mantuvo buenas relaciones con los monjes cristianos de la comunidad. 

Las siguientes líneas son una traducción literal tomada de la Wikipedia del documento en árabe:


"Muhammad [...], el Mensajero de Allah, y cuidadoso guardián de todo el mundo; ha escrito el presente instrumento a todos los que están en su pueblo nacionales, y de su propia religión, como una promesa segura y positiva para llevar a cabo a la nación cristiana, [...] quienquiera que sea [...]". 

"Este es un mensaje de Muhammad ibn Abdullah, como un pacto para aquellos que adoptan el cristianismo, cerca y lejos, estamos con ellos 

De cierto, los sirvientes, los ayudantes, y mis seguidores les defiendo, porque los cristianos son mis ciudadanos; y por Alá! Le extiendo contra todo lo que les desagrada. 

Sus jueces no han de ser removidos de sus puestos de trabajo ni sus monjes de sus monasterios.
 
Nadie habrá de destruir una casa de su religión, dañarlo, o para llevar nada de ella a las casas de los musulmanes.  

Si alguien tomar cualquiera de estos echaría a perder el pacto de Dios y desobedecería a Su Profeta.  En verdad, ellos son mis aliados y tengo mi carta de seguro contra todo lo que ellos odian.
 
Nadie debe obligarlos a viajar o a combatir. Los musulmanes deben luchar por ellos. Si una mujer cristiana está casada con un musulmán, no se llevará a cabo sin su aprobación. Ella no debe ser impedido de visitar a su iglesia a rezar.
 
Sus iglesias han de ser respetadas y que ninguna persona les impiden reparar sus iglesias. 

Y con esto me ordeno, que ninguno de mi nación presumirán que hacer o actuar en contra de esta mi promesa, hasta el fin del mundo.

En mil novecientos dieciocho se dio a conocer -públicamente- al mundo occidental por medio de una traducción en alemán; con base a ella el documento poco a poco se fue adaptando a las lenguas vulgares; una de las traducciones más populares es la del Dr. John Andrew Morrow -que se lee líneas abajo- en donde adapta un poco-mucho las líneas tan secas del original.

Dicha traducción dice: 

“Defenderé (dice el Profeta) su religión (se refiere a los cristianos) y su propiedad en cualquier sitio y modo en que se hallaren, de igual grado que lo harían por mí mismo, por mi religión, por mis allegados, y los cobijaré contra cualquier daño, imposición ilícita o responsabilidad ilegítima, defendiéndolos contra toda fuerza extranjera que pretenda atacarlos, con mi propia persona y todos los míos".

"Nunca se obligará a ningún sacerdote cristiano a renunciar a su investidura, ni a nadie a abandonar su culto, como tampoco se pondrá obstáculo a los monjes en el ejercicio de su profesión, ni serán forzados a desalojar sus conventos ni a suspender sus giras misioneras”.

“No se obligará a ningún cristiano a convertirse a la religión del Islam, ni se le discutirá su creencia, debiendo ser tratados con misericordia y cariño, protegiéndolos contra toda lesión o prejuicio."

"En lo que respecta al matrimonio, no se obligará a una cristiana a casarse con un musulmán, por ser indispensable su previo consentimiento; y en caso de realizarse esta unión, deberá el marido dejar en libertad a la esposa para practicar su culto de acuerdo a la orientación de sus jefes espirituales, de cuyas normas tomará ejemplo, sin obligarla en ningún caso a abjurar de su religión”.

“Todo acto contrario a estos postulados está violando la promesa de Dios y la palabra de su Profeta".

"Por medio de esta promesa les concedo las mismas garantías de que gozan los musulmanes, asumiendo la obligación de protegerlos contra todo inconveniente y proveer a su beneficio, para que sean verdaderos ciudadanos solidarios en los derechos y deberes comunes. 

Este es un mandato ineludible contraído por el profeta Muhammad en su propio nombre y en el de todos los musulmanes, a cuya observancia se obligan de modo estricto hasta el día de la resurrección y terminación del mundo”.

"Uassalamu alaicum (La paz sea con todos)".




 
La imágenes las obtuve via Wikimedia Commons[obra de dominio público]: del profeta, del manuscrito.

La traducción literal se puede encontrar en éste enlace mientras que el texto adaptado lo tomé del diario La Voz.