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Los santos no son perfectos: Lombardi.


En teoría cuando un católico con fama de santidad fallece deben de pasar al menos cinco años para verificar la solidez de dicha popularidad; ante el grito de los fieles en la Plaza de san Pedro el día del funeral de Karol Wojtyla ("santo ¡ya!") su sucesor, Benedicto XVI, decidió dispensar dicha espera para que la causa de canonización -proceso para reconocer a alguien como santo- comenzara de inmediato. 

"Trabajen rápido, pero trabajen bien", dicen que dijo Joseph Ratzinger a los encargados de la Comisión para la Causa de los Santos cuando les comunicó la dispensa. 

Durante el desarrollo de las etapas que se llevan a cabo antes de nombrarle santo -Pasitio (postulación de la causa) y al ser aceptada se le reconoce como Siervo de Dios, luego sigue aceptarle como Venerable, su beatificación y al final, canonización- el caso del conocido como Juan Pablo II estuvo en medio de la polémica porque, dentro de muchas cosas, salieron a flote -más descaradamente- los casos de pederastia de los Legionarios de Cristo ocultados por el Vaticano, curiosamente, durante el papado del polaco

Lo anterior trajo consigo mucha discusión en torno a la decisión -firme y contundente- de llevar a los altares, como popularmente se le llama al proceso, al papa viajero; Roma siguió negando las declaraciones de negligencia de Wojtyla en torno a Marcial Maciel y de sus legionarios que con abuso quiénes aprovechando sus puestos de clérigos abusaron psicológica y sexualmente de cientos de niños y, pese a ello, Maciel gozó siempre de una especial protección por parte del Papa polaco. 

En las semanas previas a la canonización de Juan Pablo II -y de Juan XXIII, dicho sea de paso- la mesa de la controversia se intensificó más; las víctimas de los abusos de los sacerdotes encubiertos por el Vaticano solicitaron, tanto a Benedicto como a Francisco -pontífices- que detuvieran el proceso hasta que se reconocieran -o aclararan- las conscientes omisiones del Papa viajero para castigar -y canalizar a las autoridades- a quién durante su gobierno fuera una fuente importe de ingresos económicos para las arcas de san Pedro, Marcial Maciel.

La solicitud o reclamo de no canonización la justifican en que si algún día sale a la luz algún documento oficial que evidencié claramente los actos que éstos denuncian (las víctimas)  la credibilidad de la Iglesia (como institución) -que cada vez está más por los suelos- se vería sumamente comprometida. 

Será por eso -el aparente riesgo que corre la organización religiosa establecida en una minúscula área dentro de Roma- pero a tan solo unos días antes de que se lleve a cabo la ceremonia de canonización (el veintitrés de abril de dos mil catorce), el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, salió en conferencia de prensa a declarar que, en palabras textuales: 

"Decir que una persona es santa no quiere decir que ha hecho todo bien en su vida. Juan Pablo II fue santo, no perfecto". 

Sus palabras fueron una respuesta ante cuestionamientos de los periodistas -no dicen cuáles, pero es de imaginar por la cita textual sobre el polaco que fueron en relación a las lagunas que se tienen de su pontificado- pero entrelíneas se puede leer como un declaración preventiva.

"¿Si hubo aspectos negativos en Juan Pablo II? ¡Claro, en veintiséis años hubo de todo!" -amplió el sacerdote jesuita (Lombardi) frente a la prensa refiriéndose a la duración del papado de Karol. 

En su declaración reconoció que Wojtyla tuvo defectos, como todos los hombres, y que "la santidad es como un pedazo de oro que nace fuera del contexto"; de esa manera se amplía la ventana de interpretaciones sobre todos y los muy diferentes actos de uno de los dos Papas santos y se vincula la santidad que se le reconoce el último domingo del mes de abril del dos mil catorce al polaco como una etiqueta asignada tras un proceso de vida largo y defectuoso pero con una íntima y constante relación con su deidad.

Lombardi siguió aceptando que "la santidad se inscribe en la historia de un hombre"; dicha santidad es, pues, la que "el hombre logra responder, gracias a la Gracia y a la voluntad de Dios"; esta respuesta se da -y se logra- con defectos -insistió- incluidos. 

De esta forma, consiente o inconscientemente, el sacerdote Federico Lombardi prepara la antesala ante una posible controversia o duda que se pudiera generar en dado caso que se comprobara o que la Santa Sede al fin reconociera no solo los abusos sexuales de los clérigos (que ya lo ha hecho) sino el trato preferencial que antes de la Tolerancia Cero iniciada por Benedicto XVI se le daba a dichos sa-cerdotes



#2popesaints, #GiovanniXXIII, #GiovanniPaoloII, marcial maciel, canonización juan pablo ii, juan xxiii, dos papas santos, 27 de abril 2014, vaticano, pederastia sacerdotal
Imagen | Blogger
Palabras de Lombardi | El Universal

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