4 de junio de 2013


El último miércoles de mayo del dos mil trece una imagen causó, entre católicos y ajenos, un lo poco de conmoción e impacto además de dividir opiniones.

Roma sufrió, durante la Audiencia General del papa Francisco, una singular tormenta. Lo interesante no fue el fenómeno natural sino que pese a éste, Bergoglio no se inmutó.

Pero eso no fue todo. 
El pontífice argentino no le tuvo pavor al agua y con la consecuencia de mojarse se subió al papamóvil para saludar, con el vehículo descapotado, a los feligreses.

Ser víctima del aguacero tuvo repercusión en muchos medios quienes resaltaron el hecho como algo nunca imaginable; hubo un sitio web que promovió una imagen muy particular:
 
 

Desde luego que el website donde lo vi, CatholicMemes, es página católica.

Ver a dos líderes bajo la lluvia -aunque el político no vivó una tormenta- no es lo sorprendente sino el admirar la reacción y manera de comportarse bajo esta.

Jorge Mario Bergoglio, en un acto oficial, se moja; Barack Obama, presidente de los Estados Unidos, es protegido por una sombrilla sostenida por un soldado cuando pronuncia un discurso a las afueras de la Casa Blanca. 
Lluvia, dos personajes, diferentes maneras de actuar.

Si lo vemos de manera fría, el hecho no puede pasar inadvertido. Muchos dirán a favor de Obama que siendo el líder de los estadounidenses hizo bien, le da dignidad al cargo que desempeña; otros aplaudirán al papa latinoamericano argumentando que eso mismo lo hubiera hecho Jesús.

Por su parte, habrá quienes critiquen al político afroamericano argumentando que es un exagerado; otros, por otro lado, serán muy incisivos en relación a Francisco ya que para ellos el prelado argentino no respeta el puesto para el que fue elegido.

Ambas posturas, tanto las positivas como las negativas hacia los dos Jefes de Estado, son válidas ya que, vistas desde la óptica adecuada son correctas aunque, pese a eso, no dejan de ser controversiales.

Pero algo llamó mi atención estos días, luego que dejé que el tiempo pasara y así, tras leer varios comentarios, poder hablar con un poco de base y de manera enriquecida lo sucedido en la colina Vaticana, en Roma.

La siguiente foto muestra a Obama bajo la lluvia solo que, en la primera lo vemos en campaña mientras que en la segunda, debajo, contemplamos la misma imagen que en la que está con el Papa argentino:
 
Eso me llevó a concluir algo, quizá sea errado o muy loco pero es una idea singular que puede tener algo de lógica.

Barack Obama, en campaña, estuvo dispuesto a mojarse ya que intentaba ganar votos, seducir a sus oyentes y, sin duda, generar la sensación de que era uno como ellos, luego, como el Presidente fue evidente que la cosa cambió. Si osaba mojarse quizá sería visto como alguien débil, algo inadmisible para el líder de una nación.

Ahora, Bergoglio. 

Claro que el sucesor del papa Benedicto XVI no se encuentra en pro de conseguir votos ya que dentro de su organización el argentino alcanzó el puesto más alto de la cadena de mando pero, sus oyentes, necesitan ser seducidos, sentir que su líder -alguien en quien no todos confían- tiene un compromiso sincero con ellos.

Para nadie es un secreto que el catolicismo está perdiendo fuerza e interés, sobre todo, como lo rescataba Ratzinger durante su pontificado -y previo a el- en una Europa que se ha visto secularizada pese a tener, en su territorio, a la capital de la Iglesia Católica. 

En un post anterior [clic para verlo] comenté, que para mí, Francisco era el nuevo Pedro -aquél destinado a promover el cristianismo de una manera popular- mientras que Benedicto XVI desde su convento es el nuevo Pablo, la mente maestra que le da forma al catolicismo del siglo veintiuno; ante esta aparente verdad es lógico pensar que Joseph Ratzinger le dijo a su sucesor:

El catolicismo está y necesita estar en campaña, tener simpatizantes, conseguir nuevos votos y mantener a los votantes con los que contamos

Así pues, no es de extrañar el gesto papal. 

De una manera similar, pero con un poco de diferentes motivos y buscando otros intereses -parecidos pero no iguales- el papa Francisco con su acción buscó generar en sus oyentes un sentimiento de unidad y, sobretodo, de uniformidad en cuanto al nivel de todos los creyentes. 

Y vaya que causó impacto.




Tags: papa francisco, audiencia papal, el papa se moja, barack obama en campaña, comparaciones obama y papa, por qué se mojó Francisco
La imagen que encabeza el post la obtue de Flickr mientras que la primera -la de Obama y el papa Francisco- la vi en CatholicMemes mientras que la segunda -la comparación temporal de Barack Obama- de Filipino.

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