Dios: ¿sigue vigente?


En días en donde se duda dela vigencia  o permanencia de las religiones instituidas como pilares de conducta, moral y punto de referencia en un mundo aparentemente globalizado y secularizado, las noticias con tinte religioso no dejan de perder importancia en todo el globo.

Lo anterior se pudo constatar cuando Benedicto XVI, el papa 265 de la historia, y el quinto en renunciar a su cargo, hiciera pública su decisión de dimitir frente a cardenales de Roma.

La noticia pilló incluso por sorpresa a lamisma Curia vaticana, así lo dijo Federico Lombardidirector de prensa de la Santa Sede, en la conferencia -horas después del anuncio del pontífice- que confirmara renuncia.

Y lo curioso es que el papa alemán causó revuelo en todo el planeta. Acaparó titulares de prensa,tanto escrita  como de TV;  absorbió los trendings topic de Internet, fue tema de conversación de miles de personas y punto de discusión de centenares de blogs y columnas religiosas.

Un día después del sorpresivo anuncio -el doce de febrero, dos miltrece- pudimos ser testigos de los diferentes encabezados que la prensa acerca de la renuncia papal viendo con ello la repercusión del sorpresivo gesto papal.

Con lo anterior me vino a la mente la siguiente cuestión: dios, la idea al menos, sigue vigente y con un peso significativo en un mundo que, dice a gritos, no quiere ninguna filiación con lo religioso.

Y es que mucho se dice y alarde que el siglo veintiuno esun momento de la historia ya no propicio para las instituciones religiosas; que lo actual es ser espiritual pero no religioso. 

O lo que es lo mismo: creer o sentirse cercano a un Ser Supremo o Idea pero sin filiación alguna a una institución religiosa.

Los ministros, sacerdotes, religiosos y demás personajes afines supuestamente son algo pasado de moda, eso, al menos, dice la teoría pero Joseph Ratzinger demostró, con su renuncia pontificia, que lo anterior es solo una teoría, una postura lejos de convertirse, en el futuro cercano, en una realidad.

El hombre -aludiendo a la especie en general- sigue necesitando, directa o indirectamente, tanto de un Ser Superior a él como de ministros o seres humanos que se digan cercanos,voceros o vicarios de dicha entidad.

Al renunciar Benedicto XVI lo dejo en claro. En efecto, la decisión se supone únicamente debería de afectar a la  organización católica y el boom de la noticia muchos pueden decir que fue debido a que fue élquién renunció -el líder de los católicos- pero aunque en parte es cierto hay algo más de fondo.

Ratzinger ocupó casi por ocho años el puesto de Vicario, representante o emisor de la deidad cristiana y eso -dicha función- de lo que dimitió el once de febrero [de dos mil trece] tiene un valorlejos solo del poder político de ser Jefe de un Estadoy líder de la religión más famosa del planeta.

Si hubiese renunciado cualquier otro líder: un Dalai Lama, un papa ortodoxo, un rabino o incluso el líder de la Iglesia Pare deSufrir la reacción, le apuesto amable lector, hubiese sido la misma en todo el planeta.

¿Por qué?

Porque ellos -tanto Ratzinger como los otros cuatro ejemplos- ejercen un cargo muy especial, significativo y relevante para la finita mentalidad humana: mediar entre dios -un o unos- y una porción de la humanidad. 

La reacción, el cómo el mundo se postró -literalmente- ante la renuncia de un líder religioso dejó en claro que una gran porción de personas siguen necesitando de alguien que los conecte con ése Ser que se dice es Superior.

Debajo algunos encabezados a nivel mundial de la renuncia del papa Benedicto XIV el once de febrero de dos mil trece difundida en los medios un día después:










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La imagen que encabeza éste artículo así como las que ilustran el artículo son una captura de pantalla personal.