¿Existen los buenos católicos?

ser buen cristiano, ser buen católico 

Muchas veces se critica al cristianismo -tanto el tradicional [catolicismo] como al protestante o nuevo- no tanto por sus doctrinas sino por el testimonio de vida que algunos de sus fieles llevan. Ésto, lejos de ayudar a la causa, tristemente termina por ser una llaga muy difícil de defender.

Lejos de todo, y como siempre digo, a ninguna religión se le debe de juzgar por sus fieles sino más bien por sus doctrinas y enseñanzas de fe aunque algunas de ellas [como el citado cristianismo] cimientan entre sus pilares el testimonio de vida. 

Pero, así como en sus inicios se narra -lo cuentan en el libro bíblico de Actos o Hechos de los Apóstoles- que las huellas que dejaban las famosas primeras comunidades cristianas ocasionaron un sin fin de conversiones, así, de la misma forma, algunos cristianos del siglo veintiuno logran transmitir eficientemente el mensaje de amor en el que, en teoría, se basa tal religión. 

Los misioneros son, en éste caso, algunos de éstos fervientes creyentes que aunque su intención principal es anunciar el Evangelio [el testimonio vivo de Jesús muerto y resucitado, encontrado y creído en la Iglesia] a quien no lo conocen para aspirar a que ellos se incorporen al catolicismo también realizan actos humanos.

Es esa parte lo que éste artículo tocará: los misioneros asumen y crean -y sostienen- proyectos educativos, sanitarios y de promoción social en las mil sesenta y nueve comunidades -según cifras oficiales de la Sede Apostólica de Roma- y pueblos que atienden. 

Cada año, desde mil novecientos veintiséis, por orden del papa Pío XI se estableció que el penúltimo domingo del mes de octubre se celebrara la Jornada Mundial de las Misiones, conocida en países de habla hispana como DOMUND, acrónimo de Domingo Mundial de las Misiones, para mover a los católicos a amar y apoyar la causa misionera. 

La preparación para dicha jornada se enmarca en el llamado Octubre Misionero durante el cual las diferentes iglesias locales procuran fomentar y avivar el espíritu misionero de sus fieles. Recordemos que por ser bautizado el católico tiene el deber de anunciar y vivir lo que cree.

Durante cada una de las cuatro semanas del décimo mes del año las comunidades están invitadas a dedicar una de ellas a cada uno de los cuatro elementos de cooperación misionera que ha identificado la Iglesia Católica: oración, ofrecimiento de la vida y sacrificio, colaboración económica y la promoción de la vocación misionera en cada fiel

Claro, el DOMUND se supone es el día más intenso de todo el mes y en donde en teoría toda la iglesia -todos los católicos- se unen en oración y aportaciones económicas para contribuir, vía las Obras Misionales Pontificias [OMP ó OOPPMM en italiano], a que cada comunidad en misión reciba equitativamente un subsidio. 

Para el dos mil doce la OMP preparó una serie de materiales con el fin de promover tanto el mes misionero como el domingo mundial de las misiones. Uno de ellos, un vídeo, me llamó particularmente la atención debido al contenido del mismo ya que en el no vemos a misioneros tratando de convencer con un típico dios es amor.

Nos presentan, en contra parte, a cristianos misioneros con un mensaje de amor a la vida, de búsqueda por brindar servicios de salud adecuados; vemos a mujeres alfabetizando en comunidades aisladas, hombres que buscan reencontrar comunidades en guerra con la paz

Claro, tiene un tinte misionero pero no se resalta eso sino lo que hacen por el otro, por el comúnmente -y mal tratado y llamado- hermano.


¿Cuántos de nosotros, creyentes o no, estaríamos dispuestos a desprendernos de nuestras comodidades para ir a atender, altruistamente -ellos, los misioneros, no cobran- no solo a niños africanos sino a  comunidades enteras en varias partes de los ciento dieciséis países que, según cifras oficiales, están los misioneros?

Terminando con más cifras, se estima que el 36.16% de las comunidades eclesiásticas de la Iglesia Católica son fruto del trabajo misionero. Además, la iglesia con sede en Roma atiende a ciento veintiún mil quinientas sesenta y cuatro instituciones sociales en el mundo, de ellas, el 21% se encuentra en países en misión. 

Es importante señalar que el Vaticano considera como territorios en misión a aquellas comunidades que por sí solas no pueden subsistir, ya sea por falta de recursos humanos o económicos para realizar tanto acciones sociales como evangelizadoras dependiendo íntegramente de los recursos obtenidos primariamente durante el DOMUND

La meta primaria de las misiones es presentar a Jesucristo al sesenta y siete por ciento de la población mundial; ésta cifra es la estimada por la Jerarquía Católica que no conocen el mensaje de la institución religiosa pues aunque quizá parte de esa población sabe del mesías cristiano solo lo conoce de forma cultural. 

En debate pudiera entrar el hecho de evangelizar pero la acción social desempeñada por éstos miles de hombres y mujeres creo no entra en discusión. Bien muchos podrían argumentar que lo hacen por una creencia -su fe- pero la mayoría de los seres humanos necesitamos un por qué para realizar actos humanos, bien sea por amor a un dios, empatía por el otro o por el hecho de sabernos humanos y que, por ende, es correcto ayudar al prójimo.

Cualquier elemento es válido, si es lícito y brinda un bien. A los beneficiarios por la acción social misionera no se les obliga a creer ya que eso es decisión del individuo ayudado pues aunque la intención de la misión es atraer fieles a la iglesia católica primariamente buscan transmitir amor al otro, no con palabras sino fruto de su accionar, al menos, eso dice su doctrina. 

Imagen | Flickr
Vídeo e información | Obras Misionales Pontificias España