Elementos mágico-literarios del Éxodo.

 

Siguiendo en la línea de explicar o buscar analizar los elementos mágico-literarios que encontramos en los capítulos del segundo libro sagrado judío de la Torá [o el Éxodo cristiano] anexo algunas otras características alegóricas-retóricas de la historia.

Los hemos analizado en una primera, segunda y tercera parte previas a éste artículo. 

Para los pueblos semíticos [de donde proceden los judíos] cruzar o estar en el desierto simboliza el nacimiento del pueblo-Estado hebreo, desde su fundación [con la fabulosa escapada de Egipto] hasta el regreso del destierro de Babilonia. 

El desierto, pues, representa una situación o lugar de prueba donde el peligro constante y la tentación recurrente [más las caídas o pecados] alude la búsqueda constante del hombre de autosuficiencia [alejar a dios, al dios hebreo, de la vida del hombre]. 

Durante el relato mítico se narran acontecimientos, algunos con una tenue base histórica, buscando responder y fortalecer la idea de asistencia por parte de dios a su pueblo. Dicha ayuda divina es constante [durante el día y la noche], perfecta o justa [reparte lo preciso], perspicaz [desenmascara a los de poca fe], poderosa [derrota a los enemigos de los israelitas] y oportuna; todo esto durante el caminar del pueblo en el desierto. 

El maná. 

La repartición y aparición del alimento divino está inscrito en una secuencia de tarde-mañana similar al del relato de la Creación; cabe mencionar que en la narración, desde luego, se tiene que y se respeta el sábado; con el acto piadoso del shabbat se justifica y acentúa la idea de guardar el día. El relato es escrito posterior a los eventos por lo que con el se reafirma y da origen divino al concepto

Confianza es la que el hombre, según el relato y concepto judío, debe de tener a dios y eso está simbolizado en el maná ya que su Creador es aquél que le brindará el pan del mañana. Dios aparece como el buen mayordomo que reparte solo la justa porción necesaria y dicha seguridad -de repartición- dependerá de la fe de cada hebreo en la providencia divina; los codornices simbolizan exactamente lo mismo. 

Falta de fe. 

Cuando los hebreos salen de Egipto poco a poco recuperan, según el relato, su antigua vida patriarcal al ir de acampada en acampada durante el desierto hasta fundar en su patria. Al re-iniciar su nueva vida, como futuro pueblo libre, regresan a la amargura; con esto el autor sagrado [hagiógrafo] busca dejar en claro que siempre se necesita de dios para todo pese a su participación épica anterior al liberarlos de Egipto.

Los judíos, como todos los creyentes, son víctimas de falta de constancia y fe; eso es presentado de manera alegórica en las murmuraciones relatadas por parte del pueblo como ausencia hebrea de fe a pesar de haber sido testigos de prodigios.

Guerra contra los amalecitas. 

Pelear contra los amalecitas es una explicación etiológica de la hostilidad entre ambos pueblos posterior a la fundación de la nación de Israel. El suegro de Moisés, en la narración, proclama tener fe en el dios hebreos y con ello el autor deja en evidencia la universalidad del mensaje salvífico; Jetró [el suegro] es un extranjero -recordemos el recelo nacionalista judío- y por ende con él el hagiógrafo se sirve para mostrar la providencia de YHWH incluso con los paganos. 

Dios camina a la cabeza de su pueblo: ése es el mensaje teológico predominante durante el recorrido hebreo expuesto en el libro del Éxodo. La entidad divina atiende las necesidades, tanto fisiológicas como espirituales, de los creyentes buscando con ello expresar la providencia hacia Israel que es su heredad y quien fue elegido por dios expresamente.

El Tabernáculo. 

El relato de la Tienda de la Presencia ofrece una organización calculada y prevista que los nómadas judíos no poseían; con esto se deja en evidencia la posterioridad del relato. El Tabernáculo busca centralizar el culto divino y se expresa durante el exilio tras Egipto para brindarle un origen previo y por orden expresa divina ya que para legitimarlo y hacerlo digno para dios será necesario, según el autor, sea establecido por la deidad.

Interpretamos el santuario como símbolo cósmico, como una representación del Universo o del cielo el cual es, desde antiguo, morada y palacio de dios. Es claro que la narración no poseyera elementos complejos en sus orígenes y que poco a poco se fuera enriqueciendo con piezas fijas y presentes del Templo judío establecido resaltando a lo largo del relato su diseño divino

Presentar un origen divino y tan antiguo de una tienda ya con características definidas eran necesarias puesto que tanto la vida nacional como religiosa del pueblo estuvo cimentada, y sigue en cierta parte, en el Templo, culto y actitud piadosa del judío.

Un tienda -antecedente del santuario- fue una manera de retar a quienes vivían acentuados ya en el territorio de Israel: si los nómadas -exiliados- rendían culto y poseían una especie de templo con más razón ellos. 

El arca de la alianza fue la manera simbólica de recordar la constante presencia de la deidad en medio de su pueblo -y sostenedor de la teocracia- y por ello se detalla tanto su construcción como elementos definitorios. 



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