26 de abril de 2012

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Es imposible negar el hecho de que tanto el Barcelona F.C. como el Real Madrid C.F. son siempre noticia. Todo el mundo, incluso los no aficionados al soccer, se enteran del día a día tanto de los clubes como de sus grandes, y bien pagadas, figuras. 

Pero: ¿qué pasa cuándo pierden?

El hombre, en general, suele hacer leña del árbol caído. Y cuando se catalogan a dos elementos como el punto de referencia de algo -como en éste caso ambos clubes de fútbol- las miradas caen sobre ellos y lo que dejan o hacen en cada una de las jornadas. 

Durante las dos semifinales de vuelta celebradas el veinticuatro y veinticinco de abril de dos mil doce [el partido definitorio para el pase a la final del torneo internacional de clubes europeos campeones de sus respectivas ligas] de la UEFA Champions League 2012 los íconos de las instituciones deportivas cometieron dos pequeños y significativos desaciertos: erraron dos penales que de haber anotado es probable hayan dado el pase a sus respectivos clubes. Aunque el famoso hubiera no existe...

Leonel Messi y Cristiano Ronaldo encabezaron las principales portadas deportivas de los diarios a nivel mundial: Messi también es humano, destacó un sitio web mexicano de noticias. Y es cierto aunque suene raro. 

Ambos futbolistas son clasificados como los mejores del mundo e incluso existe quien se atreve a nombrarlos como de la historia del fútbol y por ende de los dos se espera, siempre, mucho. Hace poco compartí una frase en el muro del bLog de miguE en Facebook que dice:

Tu dolor nadie lo siente, tus alegrías nadie las nota, tus tristezas nadie las ve pero comete un error y todos te criticarán... a ello agregué: ¿Por qué, entonces, le tomas importancia a aquellos comentarios de las personas que siempre te ignoran?

¿Qué tienen que ver ambas cosas? Mucho, y explico el por qué. 

Cuando las cosas marchan como deben -en todo los ámbitos- nadie te voltea a ver y si lo hacen es solo para vitorear, de dientes para afuera, tus aciertos. Elogian, tal vez, lo que logras pero nadie sabe ni el esfuerzo que ésto conlleva y mucho menos lo mucho que sufres -y gozas- al conseguirlo. 

Lo bueno que nos pasa aunque en ciertos casos no pasa desapercibido sí en todos ellos no es gozado ni empáticamente por quienes nos rodean. Perseguir tus sueños, y alcanzar tus metas, son vistos con buenos ojos por los más cercanos a ti -porque te ven feliz- pero nunca, realmente, lo gozan como tú

En los errores pasa lo mismo aunque potencialmente distinto. Si bien ni los más críticos realmente sufren lo que tú cuando con la falla sí se encargan de recordarlo constantemente incluso cuando crees que ya lo has superado. 

La crítica es buena, no lo niego, pero depende de la manera en que se realiza. La catalogada como constructiva aunque a algunos lacera, porque la verdad incomoda, ayuda a crecer aunque hay personas que lejos de recordar tu falla en pro de un beneficio se encargan de todo menos de ayudar: ofenden, lastiman [lo buscan hacer].

Pero para éste tipo de seres humanos, los críticos ofensivos, la solución es aplicar al cien el consejo que agregué a la frase: ¿Por qué dar importancia a sus comentarios?

En la vida uno se ve envuelto, y topa, con personas de todo tipo: tanto buenos [en un sentido amplio] como quienes logran hacerte cuestionar el por qué la naturaleza ha permitido su existencia. De todos se aprende, y creo, al menos es mi percepción, que de éstos últimos se alcanza un poco más de aprendizaje. 

La sabiduría no es acaparar conocimiento en bruto, o teórico, sino aprender a vivir. Uno es responsable de lo que siente y lo que hace con lo que le dicen; si bien no podemos controlar nuestro entorno sí somos libres de tomar y asimilar lo que nos llega; podemos filtrar desde qué información leer, qué creencias tener, qué valores e ideales adoptar hasta qué comentarios ignorar y cuáles considerar. 

Dentro de las personas que más pretenden, torpemente, dañar, se encuentran aquellos que ni siquiera te voltean a ver, por diplomacia, cuando triunfas o las cosas te salen bien. Entonces, si la mayor parte del tiempo pasas inadvertido ¿no es darles demasiada importancia cuándo al fin deciden voltearte a ver y lastimar? 

En conclusión: ambas cosas -la reflexión- y las fallas de Messi y Cristiano Ronaldo se entrelazan. Ambos jugadores tienen el poder de determinar si sus errores -válidos y aceptables como humanos que son- y la lluvia de críticas, ofensas e incluso menosprecios les afectan o siguen adelante, levantan la cara y enfrentan el siguiente partido con una mentalidad totalmente en blanco, dispuestos a dar el todo estando consientes desde luego de su error pero en pro de no volver a cometerlo. 

Para los mortales, o los que pasamos por la vida muchas veces sin dejar huella importante, creo que cuando logramos nuestras metas los primeros y únicos que debemos esperar que celebren es nuestro reflejo, quizá torpemente dicho nosotros mismos, nuestra mente [algunos le dicen conciencia] y, por qué no, nuestro ego.

Si por el contrario, fallamos, a levantar la cara, taparnos los oídos posterior de haber escuchado y seleccionado aquello que nos puede servir para mejorar, ponerle mute interior a las críticas y ofensas, tomarlas de quienes vienen [gente que no le importamos] y seguir adelante. 

Te lastima quien tú permites te haga daño. 

Imagen | Medio Tiempo
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