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El sexo en el judaísmo.

el sexo en el judaísmo

La palabra sexo en los ámbitos religiosos es considerada comúnmente como algo tabú o mínimo una práctica prohibida o con ciertas restricciones entre los fieles pero sin profundizar en cómo ven la sexualidad algunos credos aterricemos en qué opina el judaísmo acerca del goce sexual. 



De la mano de Noaj Weinberg, fundador del proyecto Aish para la difusión del judaísmo, abordaremos el tema a partir de su reflexión: El placer físico.

El judaísmo, dice el rabino, enseña que su dios hizo el mundo físico no para frustrar a sus creaturas sino para disfrutarlo. La espiritualidad, para los estudiosos de la Torah, no se adquiere privando al cuerpo de su sexualidad; dios creó el mundo, asegura Noaj, para que el ser humano goce del placer aunado a que este ejercite a su espíritu con oración.

El Talmud, conjunto de enseñanzas, argumenta que si una persona tiene la oportunidad de probar una fruta nueva y se rehúsa, él o ella tendrán que rendir cuentas frente a dios. Las frutas, siguiendo con la alegoría, son una especie de postre creado por YHWH en un acto de amor; si el judío se niega a probarlo demuestra con su actitud una negación a dios.

La recomendación que hace la perspectiva hebrea es no caer en los excesos; si basa la vida el ser humano en el disfrute sexual nunca logrará su plena satisfacción. El placer, recomienda el rabino, forma parte de la vida pero no es algo para comerse todo el día: tiene que buscarse un equilibrio.

El coito, usado sabiamente, debe de ser un escalón hacia placeres más elevados. Si, por ejemplo, el cuerpo aprende a disfrutar de las cosas bonitas [como el sexo] al relajarlo [por dicha acción] se estará preparado para encarar problemas sociales; lidiar con las adversidades requiere una fuerza emocional; el placer sexual es un medio válido en el judaísmo para obtener dicha fuerza.

La enseñanza judía enseña la disciplina vs la opresión en cuanto a la sexualidad. No exigen las enseñanzas hebreas privar al cuerpo de la cópula o mucho menos realizarlo solo bajo ciertas circunstancias [concebir, por ejemplo] sino que sugiere que el fiel tenga una cantidad controlada de sexo en búsqueda de energía emocional.

El placer, incluido el físico, debe de tener tintes espirituales. La Torá enseña que se debe recitar una oración de bendición en agradecimiento a su deidad antes y después de consumir cualquier comida o bebida. Al realizarla el feligrés tiene tiempo de reflexionar y valorar que lo que tiene enfrente –y disfrutará – es un don divino; así mismo el rabino sugiere que se realice un rezo previo al deleite sexual con el fin de convertir el placer físico en algo más profundo, más sublime.

Para el rabino por tanto el placer conduce a la sabiduría. Es bueno señalar que en los textos sagrados judíos la sabiduría es relacionada e incluso empleada como sinónimo antropomórfico de dios [cf. Libro de la Sabiduría capítulo 10].

Desperdiciar cualquier cosa en la vida, en la teología judía, es algo imprudente, por tanto, desperdiciar la oportunidad de tener sexo es absurdo.

Es necesario y justo para el judío practicante apreciar que el mundo es un mundo de placer. De esta manera el fiel tiene que tomarse el tiempo de obtener los placeres verdaderos y duraderos. El sexo, dentro de la enseñanza rabínica, es uno de ellos.

Imagen | Jorgemiente.es
Visto | Aish Latino

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