¿Se desgastan las palabras?



Muchas personas están a favor de este argumento. Otras por su parte negamos tal afirmación. ¿Acaso existe alguna verdad? Como en todo en la vida pienso que las frases son duales pero trataré de presentarles, queridos lectores, mi punto muy particular de vista.


Los que dicen y defienden la postura argumentan que las muestras de cariño, amor e incluso las frases: te extraño, te amo, te quiero al ser usadas frecuentemente, sobre todo en una relación amorosa, con el tiempo pasan a convertirse en superficiales. Se convierten en costumbre y el emisor muchas veces dice tales frases sin sentirlo -en ese momento- o sin pensarlo como tal. Estas palabras dicen los defensores de esta opinión no salen desde el corazón sino que son frases acuñadas en el vocabulario de pareja como los adiós o los diminutivos de cariño que se dicen entre sí los novios [amor, mi vida, preciosa, princesa].


Viéndolo desde este punto de vista puede que tengan razón. Sus fundamentos aterrizan en el hecho de que una frase es efímera y muchas veces se pronuncia de manera automática. Veamos la contraparte.


Quienes pensamos opuesto a este filosofar decimos que si bien es cierto que más que palabras el ser humano necesita hechos o acciones para demostrar lo que se siente es importante expresarle a nuestra contraparte -o media naranja/limón- lo importante que es para nosotros. Los te amo, por ejemplo, dudo que se desgasten. Cada uno de ellos se dice en contextos diferentes y aunque es una frase devaluada y muchas veces mal empleada -al ser dentro del vocabulario algo muy difícil de explicar- cuando sentimos dicha emoción en nuestro pecho es sano sacarlo, comunicarlo. 

Nunca sabremos cuando es tarde para hacerlo.


Es quizá por este último punto que considero que en cuestiones del amor y sentimientos lo importante es arriesgarse y sobre todo decir y hacer lo que se siente ya que somos finitos y más temprano que tarde nuestra existencia -al menos la material para quienes creemos en una vida eterna- terminará, se extinguirá como todo en este pequeño punto azul del sistema solar. 

He aprendido eso de la peor o más bien de la más difícil manera ya que en varias ocasiones he estado cerca de la línea de meta de la vida y al ver en una especie de pantalla incrustada en mi mente el paso de mi hasta ahora corta vida he valorado cada instante más y procuro decir: te amo, te quiero, te extraño cuando lo siento no importando si lo digo mil veces ya que creo que frases tan bellas y tan profundas no se pueden ni se van a desgastar.


Claro. Acá el punto es sentirlas o al menos que algo en nuestro interior brote a hacerlo. No decir te amo cuando ni cariño sentimos por la otra persona o cuando solo nos invade el deseo. No expresar te extraño por formalismo social cuando desearías internamente no ver a esa persona. La honestidad sobre todo es lo importante con estas frases y desde luego conocer su significado ya que nunca será lo mismo te amo a te quiero, jamás, son palabras similares, tal vez, pero totalmente opuestas. Y recordemos que estas dos frases se pueden -y deben- usar más allá de un ambiente carnal, se puede amar y querer de manera fraternal.


Así que di lo que sientes incluso si lo que sientes es coraje, recelo u odio. Es bueno sacar las cosas. Expresarse. Claro, con respeto, pero mil veces una verdad sincera que una hipócrita mentira, valga la redundancia.


Quema las palabras, desgástalas, abusa de ellas. Es preferible que cuando mueras te recuerden como aquél que siempre amó o que al menos lo dijo constantemente al que nunca se expresó. 

Recuerda además que todos necesitamos sentirnos queridos -sinceramente- y si cuando dices alguna palabra de afecto es de verdad, alegrarás al otro. Eso es lo realmente importante de dichas frases: hacer sentir bien a tu interlocutor. 
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