La Grecia Clásica: resumen.

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El período de la historia de Grecia comprendido entre el fin de las Guerras Médicas (500 − 479 a.C.) y la llegada de Alejandro Magno (336 − 323 a.C.) es conocido como época clásica [ó la Grecia Clásica] ya que durante el mismo la cultura y el pensamiento griegos alcanzaron su máximo desarrollo. El arte griego se llevó a la perfección ya que se le ligaba a Apolo y el teatro vio un crecimiento importante porque estaba unido con los ritos religiosos a Dionisio.

La sociedad griega tuvo una estructura política bien definida, la población se dedicaba al comercio y al ocio, además eran navegantes. Sus creencias fueron politeístas sin una jerarquía ni ortodoxia. Como consecuencia e intentando encontrar una respuesta a lo religioso surge la filosofía buscando primeramente el arjé y posteriormente se enfocaría a la ética y política y a los demás aspectos humanos del hombre [leyes, normas, sociedad, lenguaje].

La religión en Grecia abarca una colección de creencias y rituales ejercidos en la forma de prácticas culturales homólogas de la mitología griega. Era una religión politeísta básica, que reconocía universalmente el panteón de doce dioses olímpicos, más los locales [propios de cada polis]. Era de orden civil y tenía sus bases en lo político y en lo ético, la controlaba estado y le servía a éste para regularizar la conducta de la sociedad, es por eso que las leyes se creaban con bases religiosas y de acuerdo a las necesidades morales.

Cualquier actividad [individual, social, política, arte, etc.] estaba impregnada de un sentido religioso. Lo divino es lo que les garantizaba a los habitantes griegos el orden y la continuidad de los fenómenos cosmológicos y sociales, esto se debe a que los dioses son los que mantenían, según sus creencias, el orden del mundo interviniendo en él positiva o negativamente.

No tenían un libro sagrado aunque en los mitos es en los que se explicaban las normas éticas y morales que la sociedad tenía que guardar y los ritos que se tenían que celebrar en honor a las diferentes divinidades. La mitología constituye un reflejo de creencias de antiguos griegos respecto al universo y al hombre que posteriormente fueron fijados por los poetas. Las creencias de los griegos se caracterizaron por no ser reveladas [los mitos eran poesías], no tenía instituciones, ni dogmas, los fieles tenían que tener eusébia [piedad hacia los dioses] y asébia. Era un sentimiento comunitario que impulsaba al patriotismo y a la unidad como pueblo. No existía un clero, el sacerdocio era de orden civil, una función administrativa más, un cargo de estado que se renovaba cada año.

La religión helénica proviene de los mitos a los que los antecedieron las leyendas. Los principales poetas fueron Homero y Hesíodo, quienes plasmaron en la Odisea, la Ilíada y la Teogonía la columna vertebral de la mitología griega, aunque los propios habitantes “adaptaron” diferentes deidades, sobre todo en sus héroes nacionales. La “religión” griega se basa en tres fuentes, que juntas, le dan forma propiamente: la literatura, lo epigráfico y la arqueología. Sólo se puede hablar de “religión griega” cuando estas tres fuentes están entrelazadas entre sí, mientras, si nos enfocamos a una de ellas individualmente podemos hablar de religiosidad popular griega.

Los templos fueron construidos por la concepción antropomórfica griega que se tenía de los dioses y con la intención de que fuera como una residencia a la manera “humana”; su uso propiamente era el alojamiento de la estatua del dios, y en algunas raras ocasiones albergaban a comunidades religiosas.

Los dioses del Olimpo eran antropomórficos, con atributos humanos y sobrehumanos. Vivían en el mundo, no habían creado nada del universo, no eran eternos sino inmortales [debido a que no les fluía sangre sino ichor], se alimentaban de ambrosía y del humo de los sacrificios, estaban sometidos al destino, intervenían en los asuntos del hombre, nacían unos de otros y tenían una sociedad organizada en torno a Zeus. Sentían dolor y alegría y tenían más fuerza que los seres humanos y más inteligencia.

La observancia religioso se podía dar con excesos [a Dionisio, por ejemplo, se le hacían ritos orgiásticos] o restricciones. Los ritos fomentaban y hacían crecer la solidaridad comunitaria, ayudaban a mantener un equilibrio de excedentes, unían al pueblo con el dios y al grupo como tal.

Había tolerancia con los dioses extranjeros que incluso, ya en la conquista romana, interactuarán con el panteón griego. El culto consistía en oraciones, sacrificios, ofrendas, en Atenas asistencia o participación en el teatro, fiestas públicas y los juegos olímpicos cada cuatro años. También celebraban procesiones, que tenían una función social [presumir ropa o adornos] y la función propiamente religiosa. Las fiestas religiosas eran también de orden civil.

El surgimiento de los juegos olímpicos, en Olimpia [por estar ahí el santuario a Zeus] fue dentro de un marco religioso, además servía como un tipo de “tregua” en medio de alguna guerra. Era la forma en que los helénicos mostraban acatarse a los dioses, buscaban el desarrollo del cuerpo y el alma y se ayudaba a la unidad nacional.

El culto era privado y público; privado en el hogar y público panhelénico y local [propio de cada ciudad]. Las ofrendas eran de varios tipos: de agradecimiento, desinteresadas, sistemáticas, de libación y de objetos valiosos [parte del motín cuando ganaban alguna guerra].

Los oráculos eran una parte importante en la vida griega. Acudían a él cuando querían fundar una colonia, promulgar una ley o para cualquier decisión importante. El dios que se manifestaba era Apolo en Delfos. Así vemos la vital función de la religión en cualquier aspecto de la vida, ya que de la respuesta de Apolo dependía si los pobladores invadían una nación o buscaban hacer un tratado con otra, por ejemplo.

En general, la sociedad griega giraba en torno y debido a su sentimiento religioso, éste era el que los impulsaba y el que los hacía sentirse seguros como pueblo. El estado tenían control sobre el culto y las fiestas ya que con eso se garantizaba el buen orden y la estabilidad de la población, se ganaban favores con los dioses y con eso se fortalecía a la polis. Tener una religión cívica, de estilo étnico-política, sirvió para conducir a la población a un crecimiento y desarrollo importante como nación.

Lo que nos dejaron los griegos como cultura lo podríamos resumir a grandes rasgos en su arte, arqueología y literatura, además de su pensamiento y organización social; las primeras tres cosas fueron influenciadas fuertemente por el sentido religioso, las otras en menor o mayor medida también.

Como comento puntos arriba, el arte fue motivado por las deidades Apolo y Dionisio, era hecho en gratitud a ellos y en búsqueda de una relación amigable. Los templos eran construidos para engrandecer y embellecer la ciudad; como eran edificios públicos, construidos con recursos del estado, entre más impresionante fuera la construcción reflejaría una estabilidad económica y social ante las demás polis. Los diversos poetas que participaron en la época clásica plasmaron las principales leyendas que se tenían sobre el origen del mundo y de los dioses, gracias a esos versos es que hoy tenemos la mitología que nos da una amplia perspectiva del cómo imaginaban los griegos su origen. Así es que tenemos acceso al pensamiento religioso griego.

Aunque la mitología se le ofrecía a la sociedad creyente [o más bien, practicante] ésta no estaba obligada en ningún sentido a creer ciegamente en los mitos [recordemos que no existían dogmas], las leyendas eran sólo eso, un “cuento popular”, y la población era libre de creer ó no el cómo los poetas imaginaban a la sociedad olímpica; lo que sí tenían que respetar y guardar con fervoroso respeto eran los diversos ritos pues eran ellos los que unían a la sociedad y creaban amistad con los dioses.

Además de estas maneras concretas de plasmar la religiosidad griega la filosofía tiene en parte su origen gracias a la mitología. Los pensadores empezaron a cuestionarse sobre la “lógica” que tenía el creer en los mitos sobre las divinidades griegas y es a partir de la búsqueda del arjé que pretenden desprestigiar a la mitología alegando que la razón es más fuerte y más coherente con el ser humano y no la creencia en la mitología y en los ritos que manifestaba la población griega en búsqueda de favores o para evitar la furia de los dioses y así atraer hacia ellos una tragedia nacional.

Algo en lo personal que me parece interesante es el cómo cuando una sociedad se encuentra organizada y en cierto punto vigilada [o controlada] por una religión, y más cuando es llevada por el estado, es que dicha sociedad tiene un crecimiento importante. Eso se ve no sólo en la sociedad griega sino en todas las culturas antiguas en donde el ser humano se sentía más íntimamente ligado con lo divino, contrastando notablemente con lo que pasa actualmente en donde dicho sentimiento desaparecido en occidente por el secularismo actual.

Así vemos que culturas como la griega, la maya, la egipcia, etc., han tenido un auge importante y han dejado huella en la humanidad gracias a su espiritualidad ya que todo lo que realizaban giraba en torno a sus diferentes divinidades y gracias a esto tenían un fuerte e importante desarrollo comunitario y personal.

Eso es algo que el hombre moderno tendría que aprender: el replantearse la necesidad natural que tiene a una divinidad y dejarse imponer normas y leyes divinas universales para así ayudar al crecimiento de toda la humanidad, unidos bajo una creencia y asumiendo el respeto hacia la naturaleza como el que nuestros antepasados tenían [creyendo que en ella habitaban los dioses] para así favorecer a dar un impulso fuerte al desarrollo de la raza humana motivados por la sombra divina que nos vigila, nos castiga y que mantiene el universo, como las antiguas sociedades que se dejaron llevar por esas creencias .



Imagen | Caribb 

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