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Aprendiendo a ser paciente.

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Empecé a escribir este artículo minutos antes de salir del hospital, de abandonar el cuarto que por seis días me albergó después de ser operado para reposar en casa unas tres semanas; afortunadamente las cosas no fueron tan graves como se vaticinaban en un inicio y pronto estaré de vuelta a la normalidad.

El hospital donde estuve no favorece la meditación ya que conté con TV con cable y un intermitente acceso a la red por Wifi pero a pesar de eso sí tuve un breve espacio para pensar y meditar sobre lo que el mes de octubre y estos primeros días de noviembre [del 2010] han dejado a mi vida como lección. 

Aquí mi lección de vida:


No suelo ser una persona paciente, no es una de mis cualidades como ser humano pero Dios [o la vida, como lo gusten ver] se ha encargado de enseñarme que eso no es bueno. A lo largo de estas semanas [desde el cuatro de octubre del dos mil diez empecé con un dolor en la zona intestinal] aprendí que esperar es en muchos casos la mejor opción.

Fueron dieciocho días los que pasaron antes de saber que sería operado; en ese tiempo me realizaron diversos estudios, me medicaron y esperaron a que evolucionara favorablemente, cosa que no pasó. El médico no quiso ser ni se mostró desesperado en ningún momento, llevó las cosas poco a poco y aunque los primeros días eso causaba en mí cierta impaciencia logré irlo entendiendo conforme la situación se aclaraba. 

Ese tiempo de intervalo desde cuando inició mi cuadro doloroso y el día en que fui programado para cirugía determinó mucho en mi vida; me enseñó algo y eso es sin duda el regalo de este período que se puede catalogar como de reposo. La paciencia sin duda es una virtud, ¿por qué? trataré de explicarlo pero de manera subjetiva.

La filosofía nos dice: "es la constancia [la paciencia] valerosa que se opone al mal, y a pesar de lo que sufra el hombre no se deja dominar por él”.

O sea, en breves palabras la paciencia hace que las personas esperen a que las cosas sucedan… aunque esto no se debe de aplicar a todo. Explico por qué; cuando algo depende de uno no podemos dejar que las cosas sucedan por sí solas sino que tenemos que poner nuestro granito de arena para que sucedan; como por ejemplo, el subir las notas del colegio o en planear un proyecto pero con este mismo caso tenemos que hacer uso de la paciencia para que después de haber dado el cien por ciento de nuestro potencial por obtener lo que queremos esperar a que todo rinda fruto. Nadie siembra y cosecha de inmediato, hay un tiempo necesario y natural para que la semilla germine y madure.

Es así que de algo malo se puede aprender: ser paciente es mejor que querer las cosas de manera exprés; todo necesita su tiempo.



Imagen | Leo Reynolds

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En Arabia Saudita ser ateo es como ser terrorista.

Así es, amable lector, loco pero terriblemente así de cierto. 
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De acuerdo al Times de la India las leyes fueron motivadas buscando hacer frente al número de saudíes que viajaron…