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Frustrado.

boston.com

Cuando inicias un proyecto o te aventuras a retomar algo que habías dejado regularmente lo haces con mucho ímpetu y deseos de que lo que en lo que inicias, sea lo que sea, llegues a la meta originalmente trazada pero ¿qué pasa cuando algo no sale como lo planeado, cuando lo que tenías bajo control se va de tus manos? Te frustras, o al menos, yo sí.



Eso –la frustración– la he vivido en un presente muy reciente. Hace cerca de un mes volví a un sitio muy valioso, querido e importante para mí con el afán de continuar en mi intento de trazar un proyecto de vida en base a mi carrera. Un mes después me siento frente al monitor de mi laptop, en la sala de mi casa, con un aparente mismo estado que antes de haber dicho sí a dicho proyecto un mes atrás, o sea, que el intento de retornar a ese lugar tan apreciado por mi parece que fue infructuoso pues aunque compartí gratos momentos y muchas sonrisas todo quedó igual: me sentí como un cangrejo que en lugar de avanzar, retrocedía.

Lo peor de todo es que no llegué a la meta que era el trece de agosto. Tuve que dejar el barco, por así decirlo, antes. La causa: algo en este momento más importante, mi escuela. Tengo dos materias pendientes y menos de dos semanas para terminarlas. Puse ambas cosas en la balanza y ganó mi Universidad. Tuve que tomar una decisión.

La partida fue –y es– dolorosa ya que no siento que fue en los mejores términos. Hubo laceraciones y cosas no muy gratas. Fue duro, demasiado, pero sí no lo hacía así nunca lo hubiera hecho. Hoy les comparto eso, apreciables lectores, esa cara de frustración de mi imagen y un corazón maltrecho pues aunque siente y sabe –mi corazón– que tomé la mejor decisión, por lo menos a lo que respecta en mi hoy, duele haberla tomado. Y duele mucho.

Ahora sólo queda levantar la cara, terminar mis materias y tocar puertas…. esperando que se abra la que cerré o que me responda alguna nueva.

Imagen | boston.com

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En Arabia Saudita ser ateo es como ser terrorista.

Así es, amable lector, loco pero terriblemente así de cierto. 
Con el objetivo de eliminar toda posibilidad de disidencia política, el rey Abdullah de Arabia Saudita proclamó el diecinueve de abril de dos mil catorce una serie de leyes que, en algunas de éstas, deja claro la definición de que los ateos son terroristas.
La propuesta de las leyes inició en enero de dos mil catorce y pese a que Human Rights Watch publicó en marzo de dos mil catorce un informe sobre los abusos de las propuestas de ley éstas procedieron sin problema. 
Éstos decretos crean un marco legal que criminaliza todo pensamiento o expresión disidente catalogándolo como terrorismo; las variaciones de pensamiento incluyen cargos como romper la lealtad con las leyes, difamar la religiosidad -ateísmo, entre otros-, sembrar la discordia además de intentar romper la seguridad interna al convocar manifestaciones. 
De acuerdo al Times de la India las leyes fueron motivadas buscando hacer frente al número de saudíes que viajaron…